El acusado de matar a un gitano en Lugo dice que lo culpan por venganza

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La policía blindó el edificio de la Audiencia Provincial con más de medio centenar de agentes Pichita, el principal imputado, declaró que fue el patriarca quien obligó a la viuda a denunciarlo

05 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El principal imputado por la muerte de un gitano, Salvador Cortiñas Montoya, tras una espectacular reyerta -ocurrida en la tarde del 26 de junio del 2005 en el poblado lucense de O Carqueixo- se declaró inocente en la primera sesión de la vista que comenzó ayer en la Audiencia Provincial de Lugo. Lo mismo hicieron otros dos imputados. Sólo uno de ellos reconoció haber herido a otro de un disparo. El juicio motivó el despliegue de más de medio centenar de policías, algunos de ellos de A Coruña, para evitar posibles enfrentamientos, que no hubo aunque sí alguna recriminación a los acusados. Todos los imputados son de la misma familia. El fiscal les pide penas que suman 48 años de cárcel, si bien llegó a un acuerdo para rebajar la que reclama para uno de los implicados. Luis Ramón Montoya Jiménez, Pichita , para quien el fiscal solicita 17 años de cárcel, explicó que fue Castroverde -el patriarca gitano de Lugo- quien le atribuyó el homicidio de su hermano Salvador. Según afirmó, fue el jefe del poblado quien presionó a su propia cuñada -en el mismo hospital el día de los hechos- para que lo culpase a él. Algo muy similar declaró su hermano Jesús Montoya Jiménez, también imputado. Éste añadió que el patriarca tenía enfilado a Luis Ramón porque discrepaba de algunas de sus decisiones: cuando había problemas expulsaba del poblado a familias que no tenían nada que ver con él y, sin embargo, hacía la vista gorda cuando sucedía al contrario. El principal imputado relató que, cuando ocurrió el altercado en O Carqueixo, se hallaba tomando una consumición en un bar de la avenida de A Coruña, a pesar de que uno de sus acompañantes declaró en el juzgado que se habían marchado del establecimiento hostelero antes de lo que dice Luis Ramón. El fiscal le recordó que hay testigos que aseguran que lo vieron en el poblado durante la refriega, a lo que el acusado adujo éstos que, posiblemente, declararon bajo coacción. Interrogado por las razones por las que había pasado un año fugado, dijo que temía la reacción de la otra parte. Además, aclaró que no compareció voluntariamente ante la Justicia porque no se le ocurrió. Luis aseguró, a su vez, que, durante su estancia en la cárcel, le hicieron llegar un recado para que dijera quién había matado a Salvador. Y además quiso poner de manifiesto que la viuda de éste había dicho que, si por ella fuera, no lo hubiera denunciado pero que era Castroverde quien la presionaba.