Crónica Dos coruñeses que estudian en el instituto público Eusebio da Guarda obtuvieron la primera y la tercera mejor nota de toda Galicia en la prueba de acceso a la universidad
27 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Se llama Guillermo Lorenzo Gómez y cumplió 18 años el pasado 10 de febrero. Le gusta tocar la guitarra, el tenis, el baloncesto y los videojuegos. El próximo año estudiará Caminos en A Coruña y su sueño es ser ingeniero. Ese currículo podría ser el de cualquier estudiante medio que haya aprobado este mismo año la selectividad. Pero no. Es el gallego que ha obtenido la mejor nota en la reválida que marca el futuro universitario de la generación del 89. «Obtuve un 9,94. Tenía un diez de la media del bachillerato, por lo que me quedó una media de 9,98», cuenta a la puerta de su instituto, el Eusebio da Guarda, en la coruñesa plaza de Pontevedra. El pequeño lunar de sus exámenes llegó en Lengua. «Me pusieron un 9,5, pero todavía no sé por qué me bajaron la nota. Parece que en esa prueba y en la de Gallego le ha pasado a todo el mundo lo mismo y es donde más han bajado las medias», afirma. Guillermo asegura estudiar un promedio de cinco horas diarias y, como buen alumno, dice no tener ninguna asignatura hueso. Tampoco ninguna que le guste más que otra. «Lo que más me sorprendió fue Historia, porque pusieron dos temas que no figuraban en los cálculos previos. Nos preguntaron por la II República y por el origen del movimiento obrero. Yo elegí la segunda parte, pero dudé hasta el final, aunque al final me salió bien», cuenta. Ayer, fue uno de los protagonistas del día. Tras notificarse el resultado de los exámenes, se sucedieron las entrevistas y las llamadas telefónicas. «Mis padres están encantados», afirma mientras desgrana todas las felicitaciones recibidas. La tercera Curiosamente, en el mismo centro que el mejor estudiante -según las notas- de Galicia, estudia también la tercera. Se llama Paula Suanzes Díez y aspira a ser médica, aunque desconoce aún en qué especialidad. Ella presume de ser la antítesis del clásico chapón. «Ya sé que suena raro y me cuesta un poco reconocerlo, porque todos los que sacan buenas notas quedan encasillados como gente con muchas horas de dedicación, pero yo no estudio todos los días ni tampoco tengo marcado un calendario de horas», informa esta estudiante de ojos azules y pelo ensortijado que cumplirá los 18 años el próximo 28 de octubre. Acomodada en una de las columnas que flanquean la puerta de entrada al Femenino, el nombre popular por el que se conoce el Eusebio da Guarda en A Coruña, cumple con puntualidad inglesa el ritual de la entrevista. Su nota final en la selectividad fue de 9,69 y sus puntos negros en la acumulación de dieces fueron Lengua, donde se quedó en un 9, y Gallego, donde «sólo» obtuvo un 8,5. Paula mira con atención al periodista y «ayuda» a su compañero Guillermo con las preguntas. «Nos conocemos porque vamos al mismo colegio, pero nunca hemos coincidido en la misma clase», informa esta apasionada del windsurf. Pero lo que más le gusta, cuenta, es «salir con mis amigos por ahí», si bien tiene otros pasatiempos, como escribir o la música, especialmente el piano, instrumento que aprendió a tocar durante dos años. «Se les cae la baba» En casa, la noticia de sus notas fue recibida con alborozo. «A mis padres se les cae la baba», admite. Su hermana pequeña, Cristina, también aplaude su logro. Los dos coinciden en quitar importancia a su éxito. Y Guillermo, que como la mayor parte de los que se someten a la selectividad ha sufrido con los fantasmas de la reválida, se atreve a dar una recomendación para el futuro: «Lo más importante es no ponerse nervioso, porque al final no es tan difícil si has aprobado ya el curso entero».