23 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.
LA inauguración de una pista de piragüismo en Pontevedra causó el jueves un conflicto protocolario entre la Xunta y el Estado. La representante estatal, una directora general del Consejo Superior de Deportes, se negó a intervenir en el acto oficial porque la Consellería de Cultura (BNG) que organizaba el acto sólo había colocado en el mástil la bandera gallega. El remedio al litigio fue una chapuza mayor, pues se optó por retirar la insignia para que ni los de un lado ni los de otro se dieran por ofendidos durante sus discursos. La apropiación infantil que hace el BNG de los símbolos de Galicia recuerda a la que practicaba otro nacionalista con la rojigualda. Aznar, evidentemente.