Las ciudades se parcelan con el mismo esquema de la Xunta

GALICIA

Análisis En Vigo y Ourense se reedita muy fielmente la distribución de competencias del bipartito, mientras en A Coruña y Santiago las coaliciones se dotan de un modelo de gobierno más propio

19 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando la conselleira de Cultura, la nacionalista Ánxela Bugallo, descuelgue el teléfono para despachar algún asunto con las grandes ciudades gallegas al otro lado del hilo tendrá a un interlocutor de su mismo partido con el que probablemente no le cueste demasiado entenderse. Lo mismo le ocurrirá al responsable de Presidencia, el socialista José Luis Méndez Romeu, en caso de abordar cuestiones relacionadas con las policías o los bomberos y, por norma general, al resto de los conselleiros. Los acuerdos de gobierno negociados por el PSOE y el BNG en las grandes ciudades gallegas reproducen el mismo sistema de reparto y parcelación del poder creado por el bipartito de la Xunta, propiciando que ámbitos competenciales como el urbanismo, la educación, la sanidad y los servicios económicos estén en manos socialistas, como ocurre en el Ejecutivo autónomo, mientras otros como la cultura, la promoción turística, las políticas de juventud y las de vivienda recaen, con contadas excepciones, en los concejales nacionalistas. Reproducción fiel De las cuatro ciudades donde las fuerzas del bipartito pergeñaron ya sus coaliciones (A Coruña, Santiago, Ourense y Vigo), las dos últimas son las que reproducen más fielmente el parcelación del poder autonómico, si bien introduciendo pequeños cambios que, en el caso vigués, llevarán a ambos socios a compartir las competencias sobre urbanismo, mientras en Ourense será el Bloque el encargado de las infraestructuras y la seguridad ciudadana. La gran diferencia entre las ciudades y el Gobierno autónomo son las competencias del área de bienestar social, el mayor símbolo del poder del BNG y del vicepresidente Anxo Quintana, y también el que le permite penetrar en amplios segmentos de la sociedad, pues este departamento se ocupa de cuestiones transversales que afectan desde la tercera edad hasta las personas dependientes, pasando por las políticas de apoyo a la mujer y a la juventud o por el cuidado de la infancia. El PSOE era consciente de este plus de poder de sus socios, y durante la negociación consumió grandes dosis de energía en intentar mantener este tipo de políticas entre sus parcelas. La cesión de Caballero Y lograron salirse con la suya en casi todos los casos, aunque Vigo es la gran excepción. El alcalde socialista, Abel Caballero, fue el único que acabó cediendo al Bloque el área competencial de los asuntos sociales, que recaerá en dos mujeres que acompañaron a Santiago Domínguez en su candidatura: Iolanda Veloso, que asumirá la cartera de Juventud e Igualdad, y María Méndez, que se hará cargo de Bienestar Social. Los nacionalistas vigueses consiguen de este modo asentar de forma vertical todo el poder en Galicia en esta materia, sin dejarle apenas margen de maniobra al PSdeG-PSOE. Otro aspecto que también se reproduce en metástasis desde la Xunta a los grandes concellos es la bicefalia del poder, representado por la presidencia y la vicepresidencia, que recaen en partidos diferentes. Tanto en Santiago como en Ourense y Vigo copiaron el esquema autonómico, favoreciendo la creación de tenencias de alcaldía únicas, en manos del BNG. En cambio, A Coruña marca la excepción en este campo, ya que el socialista Javier Losada podrá delegar funciones propias del cargo de alcalde en hasta seis concejales que lo acompañaron en su candidatura.