La extensión de la nacionalidad a los nietos de los emigrantes desata los recelos del BNG Con la reforma los votantes sumarán 2,8 millones, por los 2,7 millones de habitantes
16 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Galicia puede convertirse en un curioso caso de estudio cuando entre en vigor la reforma del Código Civil aprobada el pasado viernes por el Consejo de Ministros para extender la ciudadanía española a los nietos de los emigrantes y que, de rebote, contribuirá a inflar el censo de electores en el extranjero en unos 150.000 gallegos más, según las estimaciones que maneja la Xunta. De este modo, la comunidad pasaría a tener más electores que vecinos, algo que no ocurre en ningún país del entorno europeo. En las pasadas elecciones de mayo en la comunidad casi se equilibra su número de residentes (2,7 millones) con el de los electores, que rebasó la cifra de los 2,6 millones, incluyendo a los 319.000 del extranjero. Con la extensión de los derechos de voto a los nietos de los emigrantes gallegos habría claramente más electores que empadronados en Galicia, pues el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) acabaría arrojando una cifra próxima al medio millón de gallegos con capacidad de emitir su sufragio desde el exterior, como se encargó de advertir el propio presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, hace dos meses en una intervención ante el Parlamento. Trámite de urgencia Pero para que estas previsiones se cumplan, debe ser aprobada la reforma del Código Civil, con el fin de que los nietos de los emigrantes puedan obtener el pasaporte español, aunque ni ellos ni sus padres hayan pisado nunca España, una reivindicación apoyada de forma amplia por la clase política gallega. La tramitación de esta reforma puede ser rápida, pues el Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes este proyecto de modificación del Código Civil, incorporándolo a la Ley de Adopción Internacional que se propone discutir en el Congreso con carácter de urgencia. Hasta el momento, el acceso a la nacionalidad está limitada a los nacidos en España y a sus descendientes, aunque no cumplan este requisito. Pero restringe el derecho únicamente a esta generación, con lo cual el nieto de un emigrante que desee acceder a la nacionalidad de su abuelo pocas más opciones tiene que intentar viajar a España y obtener el correspondiente contrato de trabajo y permiso de residencia. Compromisos El proyecto impulsado por el Gobierno central cumple el mandato del Estatuto de los Españoles en el Extranjero, aprobado el pasado mes de diciembre, en el que se incluyen compromisos como la nacionalidad para los nietos o la implantación del voto en urna en los consulados. No obstante, la oportunidad del proyecto produjo en Galicia los primeros recelos políticos de la mano del BNG, formación que se acaba de desmarcar del PSOE y el PP, al abandonar la ponencia parlamentaria que estudiaba la reforma del voto emigrante. El portavoz nacionalista, Carlos Aymerich, manifestó ayer que las intenciones del Gobierno central hacen todavía más necesario abordar una reforma «en profundidade» de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (Loreg), ya que, según advirtió, pese a que Galicia puede ganar 150.000 nuevos electores más en el extranjero, provincias como la de A Coruña corren el riesgo de perder un escaño más para el Congreso -quedarían en ocho- por la pequeña pérdida de población que ha experimentado.