El PP cede el poder de las ciudades ante un PSOE en alza y un BNG que se mantiene

Domingos Sampedro
Domingos Sampedro REDACCIÓN

GALICIA

Los comicios borran las mayorías absolutas del mapa de las siete grandes urbes gallegas. Los populares son la fuerza más votada.

28 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El cambio político avanza lento, pero sin que le tiemble el pulso. Las municipales que estuvieron más marcadas que nunca por los escándalos relacionados con la especulación urbanística movilizaron tan sólo al 54,98% del electorado, nueve puntos menos que hace cuatro años, y supusieron un serio revés para el PP, que queda apartado del poder institucional de las grandes ciudades, así como de las diputaciones de Lugo y Pontevedra. El PSOE crece de forma homogénea en toda la comunidad y logrará las alcaldías de seis de las siete urbes gallegas, aunque en todas ellas dependerá de los pactos, preferentemente con el BNG, que mantiene muy ajustada la alcaldía de Pontevedra. El Partido Popular obtuvo el 39,7% de los votos, perdiendo casi dos puntos y 260 concejales con respecto a los comicios locales de hace cuatro años. Los socialistas progresaron dos puntos porcentuales, al obtener el 29,05% y 1.111 actas de concejal, 180 más que hace cuatro años, mientras que el BNG compensa su ligera caída de 1,2 décimas en el voto con un aumento sustancial del número de ediles en los concellos, que pasan de 595 a 658. El PP sube en seis urbes Los populares crecieron en apoyos en seis ciudades ciudades e incluso fueron la fuerza más votada en cuatro urbes (Ourense, Vigo, Pontevedra y Santiago), si bien en ninguna de ellas podrán gobernar en caso de que se repitan los pactos entre el PSOE y el Bloque. Los socialistas fueron los más votados en A Coruña y Lugo, donde pierden las mayorías absolutas, suplantando en este puesto al PP en Ferrol. Por su parte, los nacionalistas pincharon en su feudo de Pontevedra, donde fueron la primera fuerza en el 2003, si bien podrán mantener la alcaldía por apenas un concejal en caso con la reedición del pacto con el PSOE. La batalla de Vigo se dirimió en contra del PP, pues aunque Corina Porro ganó tres concejales con respecto a hace cuatro años, se quedó a uno de la mayoría absoluta, lo que deja la alcaldía en manos del socialista Abel Caballero, que necesitará el apoyo del BNG para gobernar. Sin mayorías absolutas El 27-M también acabó con la mayoría absoluta del PSOE en A Coruña, que cambió de candidato. Aun así, Javier Losada logrará mantener la alcaldía en caso de que cuaje un acuerdo con el nacionalista Enrique Tello, que repite los seis escaños obtenidos en el 2003. También pinchó el candidato socialista de Lugo, Xosé Clemente López Orozco, que contra todos los pronósticos perdió la mayoría absoluta y necesitará para gobernar de un BNG que gana un acta de concejal en esta ciudad. Algo similar le ocurrió al socialista Sánchez Bugallo en Santiago, al lograr menos respaldo que el popular Gerardo Conde Roa, si bien no peligrará su reelección en virtud de los pactos con el BNG. La pérdida fundamental del PP es la que encaja en Ourense, la única ciudad donde gobernaban por mayoría absoluta y donde el cambio de candidato, Enrique Nóvoa frente a Manuel Cabezas, acabó favoreciendo una alternativa de izquierdas que no pilotará el nacionalista Alexandre Sánchez Vidal, sino el socialista Francisco Rodríguez, que sacó dos concejales más, ocho frente a seis. El PP rompió el maleficio en Pontevedra, la ciudad del presidente del partido, al conseguir ser la primera fuerza con 12 escaños, dos más que hace cuatro años. Pero este avance tiene sabor amargo para los populares, pues el pacto entre el BNG y el PSOE impedirá que Telmo Martín se pueda convertir en alcalde. Cambio de signo Ferrol vuelve a tener signo socialista y Vicente Irisarri se perfila como alcalde, aunque está por ver como en quien se apoyará para gobernar, pues tienen opciones múltiples. El BNG recogió en la ciudad naval su peor resultado, convirtiéndose en la fuerza con menos representación, dos concejales, frente a los cuatro obtenidos por Izquierda Unida. Pero el cambio político que surge de la mano de la caída del PP no se limita tan solo a las ciudades, sino que se trasladará a las diputaciones, ya que los populares sólo tienen segura la de Ourense. La operación se repetirá en decenas de concejales de tamaño medio o pequeño, pues las 204 mayorías absolutas logradas por el PP en el 2003 se redujeron ayer a 151. El PSOE suma cuatro mayorías absolutas más a las 35 logradas hace cuatro años, mientras el BNG incrementa las suyas de cinco a ocho. Los pactos pueden darle a las fuerzas del bipartito cuarenta alcaldías a mayores.