«Tengo una genética espectacular»

La Voz

GALICIA

La cara b | Manuel Torreiglesias DIRECTOR Y PRESENTADOR DE «SABER VIVIR» EN TVE Es un pionero de la salud pública en los medios de comunicación; y procura predicar también con el ejemplo

13 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

De las tres cosas que, según la canción, hay en la vida, la primera manda. Manuel Torre Iglesias (Pontedeume, 1941) es la conciencia saludable de los españoles y cada día intenta predicar con el ejemplo desde el programa Saber Vivir, de TVE. Tanto calan sus mensajes que, a menudo, lo paran por la calle para decirle: «Oiga, doctor...». -¿En qué momento juntó sus apellidos para ser Torreiglesias? -Hubo una época... ¡Pero esto no es para que lo publiques! -No nos deje así... -[Piensa] Bueno, creo que se puede decir. En 1965, a los que éramos fijos de plantilla en TVE se nos impedía, por incompatibilidad, trabajar fuera. En aquella época, el director de Muy Interesante, José Pardina, me dijo que tenían interés en que les hiciera una serie sobre científicos españoles, que se hizo y funcionó muy bien. Para que no se me identificase con el Manuel Torre Iglesias fijo de la plantilla de TVE, se les ocurrió unir los dos apellidos. -¿Es usted del mismo Pontedeume? -¡Pontedeume, Pontedeume! Nací en una calle que no tenía salida, cerca del mar, la calle Chafarís, donde está el convento de los Agustinos. Me fui de Galicia con 19 años, después de haber rematado en el Seminario Conciliar de Santiago de Compostela. -¡Anda, seminarista! Pero no iría para cura, ¿o sí? -El seminario era la salida de los chavales de los pueblos para poder estudiar. -¿Y no sintió la llamada? -No lo sé, tenía nueve años. El cura habla con tu madre y le dice «¿Por qué no mandamos a Manoliño al seminario?». Mis padres vieron el cielo abierto porque, en aquella época, tener un hijo cura era asegurarse la supervivencia, no sólo del cura, sino de la familia. Salí con 17 años, antes de entrar en Teología y, en dos convocatorias, hice magisterio en la Escuela Amor Ruibal, de A Coruña. De allí, a la Universidad Pontificia de Salamanca y terminé la especialidad de Filosofía Pura en el 65. Luego me vine a Madrid, di clases y luego ya entré en TVE como ayudante de realización. -En mi época, el gurú de la salud era Sánchez Ocaña... -Un dato importante: Antes de que Sánchez Ocaña hiciera Más vale prevenir, hubo otro programa, creado por mí, Escuela de Salud, ése fue mi primer éxito en televisión. -Y se acabó en 1977... -Por razones, llamemos de censura de contenidos. -¿Sexo? -Por dos argumentos: uno era iniciación en la vida afectiva y sexual de los niños. El otro, el paro como enfermedad social en Andalucía. La dirección me dijo que no podía ir por ahí, que había que seguir hablando de las muelas y del corte de digestión. Yo era joven, tenía mucha utopía realizable en la cabeza y dije que lo dejaba. Entonces llamaron a Sánchez Ocaña. -La gente cree que es usted médico... -Esta mañana, el presidente de los traumatólogos me dijo: «Como dice el doctor Torreiglesias...». Tuve que aclarar que no soy médico. O en la estación de servicio. Te para el que te pone la gasolina y te dice: «Don Manuel, tengo la misma lesión que Ronaldo. ¿Me opero o no?». Entonces tengo que decirle: «Mira, chico, no soy médico. Lo más que puedo hacer es recomendarte a un especialista». -¿Y usted se cuida? -Creo que sí. Tengo 66 años y una genética espectacular. Mi padre se murió el año pasado con 92 y mi madre, que vive en Pontedeume con 90 años, está rufa y muy sana, con una cabeza privilegiada, mujer del campo gallego. Todavía sigue con la azada cultivando su huerta. No cometí abusos. ¿Quieres que te diga lo que he desayunado? -Diga, diga... -Por orden: un vaso bien colmado de agua fría, para limpiar. Tostada de pan integral con un chorrito de aceite. Una taza de Cola Cao. Un kiwi y una naranja. Ya en la tele, a las 6.30, tomo un vaso bien colmado de zumo de naranja y un café [sigue con el resto de la dieta diaria, de lo más equilibrado, con dos vasos de vino y sin postre]. -¿Un pitillito? -No fumo, tengo asma intrínseca. -Hará ejercicio... -Los sábados y los domingos, seis kilómetros andando, a paso fuerte. Dos días a la semana voy a un curso de iniciación de pilates. -Está a la última... -¡Debo estarlo! Curro bastante y tengo muchas responsabilidades. -¿Sabe? Mi padre dice que la tensión la tiene bien, que lo que tiene baja es la pensión... -¡Dame el teléfono de tu padre, que mañana le doy una llamadita rápida en directo!