Los cuatro miembros del grupo fueron detenidos en Ribadeo Les relacionan con tráfico de mujeres, robos y falsificaciones y eran expertos en butrones
23 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El periplo mariñano le ha costado caro a los cuatro presuntos integrantes de la banda de delincuentes detenidos el pasado viernes en Ribadeo. Fueron sorprendidos durmiendo por la Guardia Civil ribadense en el interior de un coche, poco después de haber cometido un robo en un establecimiento de O Rei das Tartas (Mondoñedo). Ayer, tras declarar en el Juzgado mindoniense por este hecho, la juez decretaba su libertad provisional. No pudieron disfrutarla porque al instante eran detenidos nuevamente por especialistas contra la delincuencia organizada del Cuerpo Nacional de Policía, llegados desde Palma de Mallorca, que llevaban tiempo siguiéndoles la pista y con los cuales colaboró la policía judicial de la Guardia Civil de Burela desde hace mes y medio, según fuentes consultadas. En A Mariña habían saltado las alarmas hace pocos meses, por la oleada de robos cometidos en varios municipios de la zona, con sello muy profesional; entre ellos, los perpetrados en varios chalés de Barreiros y en canteras de Lourenzá y Ribadeo y el último en el establecimiento mindoniense. La conexión mariñana no sólo se extendía a la actividad delictiva, pues uno de los integrantes del grupo, V.I., de 29 años, estaba casado con una mujer de la zona y residió en Ribadeo hasta que los problemas habidos en el seno familiar acabaron en el juzgado, tras ser detenido por presuntos malos tratos. Precisamente, el caso había sido visto en juicio rápido un día o dos antes de ser detenido. Tampoco favorecía nada la relación familiar la supuesta actitud de ganduleo del encausado que, según fuentes consultadas, se limitaba a acompañar de vez en cuando a su suegro en el trabajo de albañilería que tenía éste. A tenor de la nota oficial remitida desde la Comisaría de Policía de Lugo, donde ayer eran interrogados los cuatro detenidos, en lo que sí que están centrados es en la actividad delictiva. Explica la nota oficial que desde hace años se dedicaban al tráfico ilegal de mujeres para su explotación sexual, así como a la falsificación de documentos y a delitos contra el patrimonio. Actuaban en las Islas Baleares y otros puntos de España, aunque tenían su base en Madrid. Incluso se les achacan operaciones en Italia y Rumanía, países en el que captaban mujeres para trasladarlas a clubes de alterne de la capital de España y Palma de Mallorca. En el grupo de apresados se encuentra el cabecilla de la red a nivel nacional, D.R.B., de 37 años, el más corpulento del grupo. El resto de los encausados está formado por gente experimentada en robos con butrón en establecimientos de hostelería y almacenes. Su objetivo principal era el dinero, lo cual explica que en buena parte de los robos no se hayan apropiado de objetos de arte y electrónica.