Acusan a un masajista de abusar sexualmente de una clienta

La Voz LA VOZ | PONTEVEDRA

GALICIA

El fiscal solicita para el profesional cuatro años de cárcel Acusado y víctima dieron en el juicio versiones totalmente contradictorias

20 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Un masajista profesional se enfrenta a una petición de pena de cuatro años de cárcel, por parte del fiscal, y de ocho años, por la acusación particular, como presunto responsable de un delito de abusos sexuales. En una vista celebrada ayer en la Audiencia de Pontevedra, el acusado negó todos los hechos. El suceso tuvo lugar en agosto del 2005 en un hotel de la provincia de Pontevedra. Una clienta, Mercedes, contrató un «masaje completo» y se introdujo en la cabina con el masajista asignado, un joven que apenas llevaba cuatro días en el establecimiento. Al término de la sesión, su marido y una pareja de amigos notaron algo raro en la mujer. «Salió triste y blanca», declaró uno de los amigos. «En el ascensor -siguió este testigo- rompió a llorar y nos dijo que el masajista se había pasado con ella, que la había tocado». Según sostienen el fiscal y la acusación particular, el profesional encargado del masaje le bajó la braga, le tocó el clítoris y le introdujo un dedo en la vagina. Sin embargo, tras escuchar a todas las partes, el propio representante del ministerio público admitió que no quedó del todo probado que le metiera un dedo en la vagina, circunstancia que no es baladí, ya que si hay introducción o no varía en mucho la gravedad del delito. «El gran dilema» En cualquier caso, y pese a que no lo considera probado, el fiscal mantuvo su petición de cuatro años de cárcel y 9.000 euros de indemnización, «porque creemos en la versión de la mujer», apostilló. Un relato totalmente contradictorio con el del acusado, admitió el fiscal, quien reconoció que «tampoco hay nada que nos indique que [el masajista] pueda estar mintiendo. Es el gran dilema de este ministerio fiscal y, todavía más, del tribunal». En el juicio, el acusado declaró que en cuatro mil masajes que ha dado en su vida profesional nunca recibió queja alguna, que no tocó los genitales de la mujer y que ésta no le hizo ninguna observación durante la sesión, y que a raíz de la denuncia perdió su empleo. El director del establecimiento en que ocurrieron los hechos indicó que se contrató al masajista porque «tenía un currículo excepcional y probada experiencia», y que tras los hechos «decidimos dar por no superado el período de prueba en nuestro hotel». El propio director recomendó a la mujer que presentara una denuncia y que se sometiera a un reconocimiento médico, aunque éste no llegó a ser llevado a efecto. También recordó el director que el grupo abandonó el hotel sin abonar factura alguna, «no porque se la perdonáramos, sino porque decidieron no pagar. Nosotros optamos por no insistir en cobrarles».