Sólo Medio Rural acumula desde hace medio año más de 1.600 expedientes sin resolver El PPdeG critica la «lentitude» del bipartito en la tramitación de las subvenciones
28 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?l conselleiro de Presidencia, José Luis Méndez Romeu, salió ayer a la palestra del Parlamento para defender lo que calificó de «resposta eficaz das Administracións públicas» a los incendios forestales y a las riadas, pese a que muchos damnificados llevan más de medio año esperando cobrar las ayudas. Méndez repasó las líneas de crédito habilitadas por cada departamento y aseguró que Medio Rural, que tiene más de 1.600 expedientes pendientes de resolución, pagará este mes de marzo todas las subvenciones autorizadas. El responsable de Presidencia insistió en destacar la «celeridade» con que el bipartito habilitó líneas de ayuda para hacer frente a los incendios de agosto y a las inundaciones del otoño, pese a que el diputado popular Roberto Castro le recriminó lo contrario, la «lentitude» de respuesta de la Xunta. «Son máis lentos que o cabalete do fotógrafo», esgrimió. Méndez relató que Presidencia autorizó ayudas a 81 concellos damnificados por los fuegos, que están en fase de pago, y está resolviendo las de otros 20 municipios por las riadas. Economía tramitó 10, de 33 peticiones recibidas, y Política Territorial todavía tiene pendientes de valorar 22 expedientes por los incendios. Autorización de Bruselas Mención aparte recibió la Consellería do Medio Rural, que habilitó una línea de 3,4 millones de euros para paliar daños agrícolas y forestales. Méndez explicó que las subvenciones de este departamento deben contar con autorización de Bruselas, si bien aseguró que se realizarán todos los pagos a lo largo de este mes. También explicó que esta consellería rechazó unas 1.200 peticiones de ayuda, aunque se autorizaron 978. Fuentes de Medio Rural informaron de que se están valorando 700 expedientes más. También compareció ayer en la Cámara el responsable de Medio Rural, Alfredo Suárez Canal, quien volvió a pedir un despliegue «xeralizado e non puntual» del Ejército en Galicia para disuadir a los incendiarios.