La familia conoció la intervención por los medios de comunicación El cirujano que dirigió la operación informó al padre del noiés de que su evolución es buena
22 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.El cabo noiés Jorge Laíño del Río tuvo que ser intervenido quirúrgicamente ayer en el hospital de campaña de la base militar española de Herat, donde le extirparon el bazo. Esta operación de urgencia ha obligado a posponer varios días el regreso a España del soldado, que en la tarde de ayer evolucionaba favorablemente en la unidad de cuidados intensivos. La intervención le fue practicada a las siete de la mañana, hora española, y su familia se enteró por los medios de comunicación al trascender un comunicado del Ministerio de Defensa poco después de las dos de la tarde. Esto llenó de desasosiego a los parientes del joven, que daban por hecho que no corría peligro alguno y que su retorno a España era cuestión de horas. El padre del herido, Manuel Laíño, explicó que un mando de la Brilat de Pontevedra se puso en contacto con ellos poco después de las tres de la tarde para informarlos de la operación y para transmitirles que lamentaba que se hubieran enterado de la noticia por los medios de comunicación. Lo que le trasladaron al progenitor es que fue el propio cabo Jorge Laíño el que pidió expresamente que no avisaran a su familia de que iba a ser operado. A media tarde de ayer, el cirujano que dirigió la operación se puso en contacto con el padre del cabo para explicarle los pormenores de la misma. El médico le aseguró que la intervención concluyó con éxito y que Jorge pasará en Afganistán «al menos otra semana», ya que hay que esperar a que se encuentre en condiciones para viajar. Manuel Laíño indicó que, al parecer, su hijo se encontró indispuesto por la noche. Según fuentes de Defensa, fue al efectuarle un segundo análisis médico cuando detectaron que tenía el bazo roto, como consecuencia de las lesiones ocasionadas por la explosión, y que se hacía necesario llevar a cabo la operación. A media mañana de ayer, la familia no podía siquiera imaginar el giro que había dado la historia. La abuela materna de Jorge Laíño, Edita Fernández, recordaba la conversación que había mantenido la víspera con su nieto: «Estaba moi confuso e aturdido, non falaba como sempre e me dixo que cría que tiveran un accidente e que se sairan da estrada; non me comentou nada da explosión nin da rapaza falecida e dixo que estaba ben, aínda que coñecéndoo, é probable que non se queixara de nada para non preocuparnos; penso que aínda que estivera mal, non nolo había de dicir». No más misiones Tanto Edita Fernández como el abuelo paterno, Manuel Laíño, coincidieron ayer en expresar su deseo de que no les gustaría que Jorge volviera a participar en una misión en una zona conflictiva y recordaron que la familia nunca quiso que se hiciera militar profesional. Sin embargo, reconocieron que nunca fueron capaces de convencerlo para que cambiara de manera de pensar y, de hecho, aseguraron que ya se había ofrecido voluntario en dos ocasiones anteriores para ir a Irak y Afganistán. «Das outras veces, cando lle dixeron que non fora seleccionado para ir, disgustouse, quedou como a noite por non poder ir», confiesa la abuela. «Si por nosotros fuera ya no se habría ido, pero él quería marchar a toda costa; ahora, la decisión de volver o no a otra misión como la de Afganistán depende de él, es él el que tiene que decidir», declaró el padre del soldado. Manuel Laíño añadió que desde que supieron lo de la operación están muy nerviosos. «Hasta que no lo veamos, no vamos a estar tranquilos», dijo.