Crónica Tras una agria polémica con Vicepresidencia, el alcalde de Cangas inicia el expediente de ruina del club en el que los jubilados juegan a las cartas con el techo apuntalado
16 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Los jubilados del club Santiago de Cangas siguen jugando a las cartas en un local apuntalado mientras observan, con curiosidad, la polémica que mantienen el alcalde, el popular José Enrique Sotelo, y la delegación de Vicepresidencia por el estado del edificio, la antigua Casa del Mar, dependiente del Instituto Social de la Marina y de Vicepresidencia, en este último caso con competencias en el club de jubilados. El enfrentamiento no se limita sólo a la discusión sobre si el inmueble en cuestión amenaza con caerse o no. Va más allá. Aconsejado el desalojo, el regidor cangués prometió a los jubilados un nuevo local. Vicepresidencia hizo lo propio. Como ni el Concello cangués ni la Xunta disponían de ninguno con posibilidades de uso inmediato, los jubilados siguieron en el de siempre. Hace un par de semanas, el Instituto Social de la Marina (ISM) envió unos obreros para reforzar las medidas de seguridad. El local se llenó de puntales. Al alcalde le pareció una tomadura de pelo. El presidente del club, Juan Santos, es de su misma opinión. En cualquier caso, los jubilados siguen jugando al tute y a la escoba en medio de ellos, esperando el prometido nuevo local. El traslado se hará la próxima semana, probablemente el martes. El Concello alquiló un bajo en el casco histórico que está siendo acondicionado. Desconfianza mutua El alcalde cangués no tenía muy claro que el edificio estuviese en tan mal estado, como aseguraban el ISM y Vicepresidencia. En noviembre, envió al arquitecto municipal a realizar las comprobaciones. El técnico no consideró que la situación fuese tan grave. Aún así, el regidor ordenó el traslado de las oficinas del Organismo Autónomo de Turismo. Los jubilados, por su parte, siguen en el local sin aparentar miedo alguno. Nada en sus rostros lleva a concluir que se les pase por la cabeza que su sede sea en absoluto insegura. Vicepresidencia hizo público un informe que concluye que el estado del edificio es «no aceptable» y que el coste de las obras necesarias para repararlo es equiparable a la construcción de un nuevo edificio. El regidor cangués desenterró entonces del archivo municipal el expediente en el que constan los términos de la cesión del Concello al ISM en busca de un dato de alto interés. Quería saber si el solar fue cedido con condiciones o sin ellas, si existe la posibilidad de que revierta al Ayuntamiento una vez que decaiga el uso para el que fue cedido. Realizadas las comprobaciones, el gobierno local cangués acordó anteayer el inicio de un expediente de ruina. Vicepresidencia, nada más conocer tal acuerdo, envió a la prensa un comunicado: «Vicepresidencia felicítase de que o alcalde de Cangas entre en razón e antepoña aos seus intereses partidistas o mal estado da Casa do Mar despois de ter convertido isto nunha polémica pública».