Por la principal avenida de entrada y salida de A Coruña circulan cada día 140.000 vehículos. El embudo del puente de A Pasaxe agrava las habituales retenciones
15 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.«Un auténtico calvario», «es desesperante» o «salgo siempre diez minutos antes para llegar a tiempo». Estas son algunas de las frases más repetidas entre los conductores que a diario circulan por la principal vía de entrada y salida de la ciudad de A Coruña, la avenida de Alfonso Molina. En esta carretera confluyen los coches que van hacia los campus universitarios, zonas residenciales, hacia el resto de los municipios de la comarca y los que continúan por la N-VI. Además, allí está la conexión con la autopista. Es, hablando en términos de circulación viaria, una auténtica bomba de relojería. De hecho, en las horas punta (8.30, 14.30 y 20 horas) suelen registrarse retenciones. En el instante en que se produce el más mínimo accidente, el colapso puede ser total y toda la comarca (al menos en un radio de seis kilómetros) se resiente. En 1998, el Ministerio de Fomento reconoció que la avenida de Alfonso Molina «no da más de sí». También en el año 2002 los responsables del ministerio aseguraban que el tráfico en esta carretera era «altísimo» y que «el menor percance o accidente produce el colapso de la vía». En aquel año entraban en la ciudad por esta carretera unos 124.000 vehículos diarios. Ahora, el tránsito de turismos y camiones supera los 140.000 al día, cuando su capacidad máxima es de 75.000. Ruta alternativa Aunque el tráfico se desvía en varios puntos antes de llegar al puente de A Pasaxe, sobre este viaducto circulan diariamente unos 90.000 vehículos, lo que lo convierte en el paso elevado con mayor densidad de tráfico de toda Galicia. Desde hace un par de años, buena parte de los coches que circulaban a diario sobre él tienen una ruta alternativa para llegar a Cambre y Culleredo, ya que la supresión del peaje de la AP-9 en A Barcala anima a muchos usuarios a no tener que cruzar el puente. Al margen de las rutas alternativas, el embudo que forman Alfonso Molina y el puente de A Pasaxe sigue sin solución. La tercera ronda y la Vía Ártabra sólo están dando sus primeros pasos y cobra de nuevo protagonismo un puente alternativo sobre la ría.