La gratuidad agravó el colapso

GALICIA

Casi 50.000 coches cruzan el puente a diario, con 1,8 ocupantes de media. Desde que cayó el peaje, crecen las retenciones y el transporte público pierde clientes

13 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Una animada marcha ciclista sirvió en 1981 para inaugurar el icono de la ingeniería civil gallega del momento. Nadie se puso de acuerdo para determinar la cifra de aquella caótica concentración de bicicletas. Veintiséis años después, el escenario se repite. Desde que en mayo del 2006 el paso entre Moaña y Rande dejó de ser de pago, el número de usuarios del puente entre las dos orillas se ha convertido en un misterio oficial, pero lo verdaderamente cierto es que los atascos y las retenciones se han incrementado hasta convertirse en un hecho cotidiano. La última cifra estimada apunta a que cada día 47.400 vehículos cruzan el estrecho de Rande, ya sea para pasar sólo la ría o para continuar por la AP-9. Y siendo significativo que cada año el número de usuarios no deja de aumentar (en 1995 no llegaban a 25.000), lo más novedoso resulta el uso que la liberalización del puente ha generado en las costumbres personales de los habitantes de ambas comarcas. Manuel Méndez, ex presidente de la Plataforma anti Peaxe, reconoce que hay una gran preocupación entre los gerentes de las compañías de transporte marítimo y de autobús que comunican O Morrazo y Vigo. «Están a perder clientela, e ou se aposta polos billetes únicos e coordinados cos transportes urbanos, ou seguirán a caer os seus usuarios e crecer os da ponte», augura el máximo líder de la lucha contra el peaje. Baja ocupación Y es que cada coche que pasa por Rande lleva de media 1,8 personas en su interior. La eliminación del peaje lo ha favorecido, así como la apertura del corredor de O Morrazo, y la prolongación de la AP-9 hasta Portugal. La gratuidad del puente ha hecho incluso que el vial que une Vilaboa (junto a la base del puente de Moaña) con Pontevedra esté multiplicando su nivel de ocupación. Fomento se ha decidido a arreglar ese estrecho vial, dado su repentino seguimiento por los que no quieren pagar el tramo a la ciudad del Lérez. Pero el hueso sigue siendo cómo liberar Rande, cada vez más atascado, con colisiones debido a los frenazos para evitar el radar, y porque ya cumplió 26 años de trabajo.