Los trabajos de la Transcantábrica han eliminado el paso de peatones por la entrada del Camino del Norte en Galicia
08 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Las obras para desdoblar el puente de los Santos -que une Asturias y Galicia en la ría de Ribadeo- en autovía han obligado a eliminar las aceras, por donde se desplazará una espectacular plataforma que duplicará el ancho de la calzada. Por ello, desde hace varias semanas el paso de peatones está prohibido. Entre ellos, lógicamente, se encuentran los peregrinos, por lo que se elimina así la que se había convertido en los últimos años en la principal puerta de entrada del Camino del Norte en Galicia. El peregrino que llegue al extremo asturiano del puente, en Castropol, se llevará un buen disgusto al ver el cartel de prohibido el paso. Ahora, cuando las obras están poco avanzadas, quizás pueda recurrir a la picaresca o la benevolencia de los operarios y cruzar. Pero de cara a un futuro más o menos inmediato esta posibilidad se antoja inviable. Y la previsión del Ministerio de Fomento es que la prohibición de cruzar el puente a pie se prolongue al menos quince meses. El sufrido caminante, si no fue advertido en Tol (Tapia) o en los albergues anteriores de lo que se iba a encontrar en Ribadeo, no tendrá más remedio que volver sobre sus pasos para seguir camino. Una opción será recurrir a los lancheros de Figueras, como se hacía antaño, y cruzar la ría hasta Ribadeo. Otra, que implica cargar con un buen puñado más de kilómetros en las piernas, es regresar a Figueras y a Tol, a unos ocho kilómetros del puente de los Santos, y seguir por Vegadeo hasta Abres y Lourenzá (donde hay albergue). Pero aún pudiendo ahorrar unos kilómetros aprovechándose de la hospitalidad de Trabada, donde aunque no hay albergue el caminante siempre encuentra un sitio para dormir, lo cierto es que una etapa concebida para el disfrute del paisaje pasaría a convertirse en la más larga y tortuosa, por la desagradable sorpresa, del recorrido. Claro que el peregrino siempre tiene otra opción: innovar. Ello supondría llegar a Vegadeo y en lugar de seguir hacia Abres, dirigirse a Ribadeo bordeando la ría, para hacer noche en el albergue. Otro plus de kilómetros añadidos. Otra etapa eterna. Si con esta nueva situación los peregrinos dejarán de lado Ribadeo y, por extensión, Barreiros, está por ver. El pasado año sellaron la credencial en el albergue ribadense 1.764 caminantes. Una cifra que se está ignorando.