El imputado es el presidente de la fundación ourensana San Rosendo El fiscal culpa al religioso Benigno Moure de apropiarse de 600.000 euros de la anciana
07 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Benigno Moure, religioso y presidente de la Fundación San Rosendo, que gestiona geriátricos en la provincia de Ourense será juzgado próximamente en la Audiencia Provincial por los cargos de estafa y apropiación indebida que le imputa el ministerio fiscal y por los que solicita una condena de 14 años de prisión. El origen de estas acusaciones está en una presunta apropiación por parte del religioso de todo el patrimonio de una anciana enferma que residía en uno de los centros geriátricos propiedad de la fundación, concretamente el de Os Gozos, que se encuentra en Pereiro de Aguiar. Sostiene la fiscalía de Ourense que Benigno Moure aprovechó la entrada en la residencia en el año 1998 de María del Carmen Vázquez, que por entonces tenía 81 años y presentaba ya «demencia incipiente» y de su marido, que también padecía demencia y además era mutilado de guerra, para «despojarles de su patrimonio», aprovechándose para ello de la escasa relación que el matrimonio mantenía con sus herederos. Basa tan dura acusación el fiscal en diversos hechos que, según relata en su escrito, se fueron produciendo en los meses posteriores al ingreso en el geriátrico del matrimonio. En primer lugar, se sospecha que Benigno Moure habría convencido personalmente a la anciana para que lo autorizara para manejar las cuentas bancarias de las que ella era titular junto con su esposo. Cargos injustificados Esa autorización se habría hecho efectiva en mayo de 1999, y a raíz de ella el acusado habría realizado transferencias de 82,5 millones de pesetas (unos 495.000 euros) de las cuentas de la mujer a otras de la fundación que él preside. También se atribuye al imputado haber realizado al matrimonio cargos en favor de la fundación por valor de 28.800 euros y de haberles cobrado servicios no prestados por la cuantía de 8.585 euros. Sospecha la acusación que además del dinero, el religioso también habría logrado incapacitar a la anciana y apoderarse de sus propiedades, tras la muerte del esposo en el año 2000. Un piso en O Carballiño, que habría sido vendido por el acusado a terceros, además de numerosas fincas, que tuvieron el mismo destino, estarían entre esas propiedades.