Análisis | El horizonte de la reforma El fallo de tribunal sobre el Estatut y el posible cambio en el mapa político, en Madrid o Galicia, condicionan el devenir del proceso, aunque el PPdeG mantiene su oferta para seguir dialogando
19 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?uando Cataluña lanzó su proceso para dotarse de un nuevo Estatuto, creando la ponencia en marzo del 2003, en España no había condiciones favorables para la reforma. Por entonces, el Plan Ibarretxe tensionaba el modelo autonómico y Aznar, al que le quedaba un año al frente del Ejecutivo central, contenía los intentos de modificar la estructura territorial del Estado. Con la llegada de Zapatero a La Moncloa, el Estatuto catalán halló su oportunidad y, tras éste, todos los demás textos. Sólo un cambio político de este calado, tanto si se produce en Madrid como en Galicia, podría sacar la reforma gallega de la nevera, aunque existen otros elementos de menor relieve capaces de alterar la actual parálisis. El presidente del PPdeG, Alberto Núñez Feijoo, es el principal valedor de esta propuesta, que consistiría en volver a intentar el acuerdo. Pero el bipartito, y especialmente el BNG, recela de su apuesta por lograr -según definió Feijoo- un Estatuto «das maiorías» que haga «guiños suficientes ao nacionalismo» en el apartado identitario. ?ras las municipales. La posibilidad de retomar la negociación a partir de los comicios locales del próximo mes de mayo es bien vista por el PPdeG, pero también en algunos sectores del PSOE, como el propio alcalde de Santiago, que ayer se expresó en esta línea. El BNG, no obstante, desconfía de la vía pues cree que se llegaría al mismo punto de bloqueo. ?ribunal Constitucional. La resolución que tiene previsto emitir el Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán -y que deberá pronunciarse sobre aspectos como la definición de Cataluña como nación o la igualdad jurídica de derechos y deberes entre el catalán y el castellano- podría despejar el camino de la reforma gallega, ya que fijaría el techo de los procesos estatutarios y además lo haría con argumentaciones jurídicas que habrían de ser asumidas tanto por el PSOE como por el PP. Inicialmente previstas para el 2008, las generales podrían desbloquear la reforma del Estatuto gallego en la medida en que contribuyan a modificar la situación política en España. Al bipartito todavía le quedaría un año de legislatura para aprobar el texto en Galicia y remitirlo al Congreso. De igual modo, la proximidad de las elecciones autonómicas, previstas para el 2009, sería otro de los puntos de inflexión que podría favorecer un cambio de situación.