Los propietarios de las esculturas vacunas quieren prevenir futuras gamberradas con una multa ejemplar al vigués que rompió un cuerno de la vaca Cowlumbus
09 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.«¡Y UN CUERNO!», debió de exclamar el joven vigués acusado de arrancarle un cuerno a Cowlumbus , una escultura de una vaca travestida de Cristóbal Colón ubicada en la confluencia de las viguesas calles Urzaiz y Príncipe, al conocer la intención de la empresa propietaria de la escultura de pasarle una factura de 300.000 euros por los daños ocasionados. Y es que a P.?F.?R.V. no le olió a cuerno quemado cuando mutiló al sosias vacuno de Colón. En realidad, esta primera escultura de la exposición que se podrá ver en las calles de Vigo, a partir del mes de abril, estaba permanentemente vigilada por cámaras. Era una trampa para cuatreros artísticos. «Con esta reclamación pretendemos evitar que durante la exposición se produzcan más ataques», explica Mario Ubiaga, representante de la Cow Parade . Si el juez acepta la petición de esta empresa, el acusado, que tiene 19 años, tendrá que partirse los cuernos para afrontar el pago de la multa. Se da la circunstancia de que la madrugada de Navidad un desconocido arrancó el otro cuerno del animal, lo que activó las alarmas de la empresa promotora de este evento internacional. Mientras se dirime el asunto en el juzgado, Cowlumbus , que espera a que los restauradores le restituyan su preciada cornamenta, sigue, como si le importara todo un cuerno, señalando con su brazo hacia América.