Las pescaderías creen que la reforma del sector las lleva al cierre

J.?A. Bravo MADRID

GALICIA

El departamento de Elena Espinosa insiste en que el plan todavía no está cerrado El ministerio quiere fomentar canales alternativos de venta para forzar el descenso de precios

06 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Las pescaderías tradicionales temen que el Gobierno promueva su «desaparición» paulatina «en favor de las líneas de autoservicio» en grandes superficies y supermercados, posibilidad que se recoge en el borrador del plan estratégico nacional de este sector, que ha sido recibido de forma crítica por buena parte de sus representantes. De momento, desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación se aduce que se trata sólo de una «oportunidad» más a analizar a la hora de mejorar la competitividad y asignar de una manera más eficiente los recursos del fondo europeo correspondiente, pero los comerciantes afectados ya han hecho cuentas y advierten de que con una medida similar «peligrarían 200.000 puestos de trabajo». No obstante, según las fuentes consultadas, el departamento dirigido por Elena Espinosa no parece ahora estar por la labor de llevar adelante ese planteamiento inicial, máxime tras la polémica suscitada, y tratan de reconducir el asunto con posibles cambios en el documento final. Una de las más molestas es la Federación Nacional de Asociaciones Provinciales de Empresarios Detallistas de Pescado de España (Fedepesca), cuyos responsables han advertido al Ejecutivo de que cualquier restricción al comercio tradicional «llevaría, en la práctica, a un oligopolio de oferta que, sin duda, elevaría los precios». Entre las principales debilidades del sector, el plan estratégico del ministerio destaca la «marcada diferencia» entre los precios en origen y los que paga el consumidor final, junto al «constante incremento» de estos últimos. Para el departamento de Espinosa éste es un problema acuciante que hay que atajar cuanto antes. Dado que ya existe un «elevado» número de establecimientos autorizados, desde el ministerio se propone «concentrar las zonas de venta» y fomentar alternativas «positivas», como la extensión del comercio electrónico o la creación de pescaderías «a pie de muelle». Los empresarios detallistas, por su parte, asumen la necesidad de «aumentar la transparencia y competitividad de los mercados» -como reza el documento-, pero temen que con ese fomento de canales alternativos de distribución más directos se pueda crear un grupo de presión que imponga condiciones «abusivas» a los productores. Fedepesca advierte también del peligro que corren los mercados centrales de la red merca, «cuyo único futuro sería la desaparición». «Es obvio que mayoristas y minoristas vamos en el mismo barco», argumentan.