La Interpol busca por todo el mundo a un peligroso pederasta coruñés

Alberto Mahía A CORUÑA

GALICIA

El hombre se fugó tras recurrir una sentencia que lo condenaba a 10 años de cárcel Diego Pereiro Mantiñán, de 33 años, cometió numerosas violaciones y abusos a niños

26 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La policía considera a Diego Pereiro Mantiñán uno de los pederastas más peligrosos de Galicia. Por eso ha puesto todos los medios posibles para darle alcance. Incluso se ha dado traslado a la Interpol de todos sus datos. Pero hasta hoy nada se sabe de este hombre de 33 años. Tenía que presentarse en prisión para cumplir una condena de 10 años por violar a un niño en Ferrol y no lo hizo. Este coruñés del Agra do Orzán que se reconoció en un juicio como «homosexual al que le gustan los niños» lleva desde 1994 burlando a la Justicia. Acompañado siempre por la suerte, sus abogados lograron ponerlo en libertad siempre que se lo propusieron, con la tolerancia de los distintos juzgados por los que pasó. Esas salidas y entradas de prisión eran aprovechadas por este hombre para cometer violaciones y abusos sexuales, hechos por los que fue condenado en cinco ocasiones a penas que suman más de 15 años de prisión. Fuentes policiales aseguran que cometió más violaciones, aunque nunca se pudieron probar. De las que se saben, la primera vez que abusó de un niño fue en 1994. En aquellas fechas, cuando contaba con 23 años, prestaba servicios como voluntario en el centro de acogida de menores Pazo de San Pelayo, en Miño. Allí conoció a un niño de 11 años, del que abusó varias veces, casi siempre en su propio vehículo. El castigo que recibió por eso se quedó en un año de prisión, que no cumplió al carecer de antecedentes penales. Cuatro años más tarde, Diego Pereiro abusó de un niño en A Coruña. Lo engatusó con una palmera de chocolate para luego llevarlo a su domicilio del Agra do Orzán, donde abusó de él. Fue detenido y puesto en libertad en espera de juicio, a pesar de sus antecedentes. En la calle A los seis meses, en diciembre de 1998, este pederasta se presentó en Ferrol con una furgoneta llena de juguetes y en un parque convenció a un niño para que entrara en el vehículo, donde lo violó. La policía lo detuvo a los pocos días, cuando intentaba abusar del mismo crío. Pero sus abogados lograron de nuevo ponerlo en la calle, en espera del juicio, tras cumplir dos años de prisión provisional. En agosto del 2001, con la libertad recuperada, volvió a abusar sexualmente de un niño en A Coruña. Tampoco esta vez se libró de la persecución policial, que lo llevó ante un juez, quien lo condenó a dos años y medio de prisión en mayo del 2002. Tres meses después se celebró en la Audiencia Provincial de A Coruña el juicio por el caso del niño ferrolano. Fue cuando recibió su pena más alta, una condena de diez años de prisión. Pero un recurso de casación lo puso de nuevo en la calle. Cuando el 29 de abril del 2004 le rechazaron el recurso y acudieron a su domicilio para trasladarlo a la cárcel a cumplir la condena, ya no estaba. Desde entonces, anda libre.