PSOE y BNG olvidaron sus críticas a las obras del monte Gaiás al llegar al poder
GALICIA
El Bloque rechazó la obra en 1999 como «un despilfarro» y Touriño llegó a pedir su paralización Los honorarios del arquitecto Peter Eisenman han sido y siguen siendo una incógnita
17 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La Ciudad de la Cultura se ha convertido en símbolo de contradicciones de la clase política gallega. En los siete años transcurridos desde que Fraga anunció la construcción en Santiago del complejo que en el 2005 colocaría a Galicia en el mapa de los grandes circuitos culturales, ningún otro proyecto ha inspirado discursos tan erráticos entre los tres grandes partidos como el trazado por Peter Eisenman sobre la suave colina del monte Gaiás. Los que antes de gobernar veían en el proyecto un «despilfarro» y un «desvarío» engendrado desde la «grandilocuencia» lo bendicen ahora como el futuro icono de modernidad. Los que se jactaban de eclipsar en impacto al Guggenheim asisten desde la oposición, con un significativo silencio, a la imparable escalada de costes del coloso. ?SOE: Dispendio y fracaso. Las obras tienen un presupuesto de 400 millones de euros (66.554 millones de pesetas) y todavía se desconoce qué se quiere hacer allí. El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, llegó a pedir en el Parlamento, hace cuatro años, la «revisión inmediata» del proyecto, con motivo del debate de las mociones de censura que PSOE y BNG presentaron a Fraga tras el Prestige. El diario de sesiones de aquel 12 de diciembre del 2002 recoge la contundencia con la que Touriño cargó contra las obras del monte Gaiás en la intervención que abrió las reprobaciones al entonces presidente. «Propoño e plantexo a revisión inmediata do proxecto da Cidade da Cultura, para o seu reaxuste e para a súa reprogramación. Propoño a revisión inmediata dese proxecto». El actual jefe del bipartito presentó Gaiás como símbolo del despropósito de la gestión del PP, cuestionando la indefinición de contenidos y el incesante crecimiento de la inversión. «Non podemos permitirnos hoxe, hoxe menos ca nunca, o dispendio de máis de 360 millóns de euros no que comeza a ser un dos maiores desaguisados e fracasos da xestión do Goberno Fraga. Sen un proxecto definido, sen contidos ben delimitados, a fastosidade e a grandilocuencia dunha operación realizada en termos dos desexos do seu presidente estase convertendo nun desvarío orzamentario, nun auténtico desvarío, nun dos grandes fracasos e nun dos sinsentidos da época do señor Fraga», proclamó Touriño desde la tribuna de oradores del Parlamento. En aquel discurso como candidato a la presidencia de la Xunta, el líder socialista defendió que «mal podemos esixir, que é de toda xustiza e rigor, o compromiso e o pleno apoio do Goberno de España a un plan global de recuperación e reconstrución de Galicia, e, máis alá, a necesaria implicación da UE, se non damos o primeiro paso e asumimos con rigor o control do noso gasto público». Espeluznante» y «contrario al ideario socialista». El presidente del PSdeG usó siempre un tono más moderado que su partido sobre la Ciudad de la Cultura, por la presión del alcalde compostelano, Sánchez Bugallo. Pero los suyos nunca ocultaron su aversión a un proyecto que los socialistas de Vigo consideraron ejemplo de marginación de la ciudad, los coruñeses tildaron de «contrario al ideario socialista» y los de Ourense descalificaron como «espeluznante». BNG: Cultura pirotécnica. La oposición del Bloque no admite matices. La dirección nacionalista aprobó, en septiembre de 1999, un comunicado de rechazo al complejo: «A obra supón un despilfarro e a dilapidación de diñeiros públicos». El BNG censuró la decisión de encomendar Gaiás a un arquitecto de fuera. «A Xunta opta por entregar diñeiro público galego a profesionais estranxeiros, en detrimento da capacidade produtora, artística e especializada do país, nun novo exemplo de colonizaxe mental e económica», denunció. Siete años más tarde, con el proyecto a cargo de una consellería nacionalista, los honorarios de Eisenman siguen siendo, como entonces, una incógnita. La ex diputada Pilar García Negro abanderó las mayores invectivas del BNG y se erigió en azote de un conjunto arquitectónico que desacreditó como «cultura pirotécnica». Ya en el Gobierno, Anxo Quintana esbozó el pasado mes de junio su propio retrato del proyecto: «Simboliza moi ben ao Goberno anterior. Cultura de cemento, mesmo incluso cando se trata de cultura. Foi unha inversión propia de novos ricos inconscientes das súas limitacións, e este país tenas», apuntó. El silencio del PP. En plena redefinición de los edificios, el PP opta ahora por mantenerse al margen de un complejo sobre el que Fraga rebatió las críticas de despilfarro del BNG con alusiones a Versalles: «Iso xa o dixeron algúns cando se fixo o Guggenheim ou o Kursaal, e seguro que tamén cando Luis XIV fixo Versalles». Aquel fervor del fundador del PP en la defensa de la obra del monte Gaiás contrasta con la inhibición que muestra el partido desde la oposición sobre la marcha de un proyecto cuyo futuro Eisenman vinculó, en la campaña de las autonómicas del 2001, a la reelección de Fraga, y que el entonces conselleiro Jesús Pérez Varela justificó como muestra de que los gallegos «temos peito e categoría».