LA LLUVIA dejó ayer algo más de 50 litros por metro cuadrado en Ferrol. Una buena parte de ellos hubieron de atraparlos, entre cubos y fregonas, los vecinos de dos edificios de viviendas del barrio de Caranza. Los mismos vecinos que el pasado 21 de septiembre temieron que el cielo se desplomara sobre sus cabezas, a los que el huracán Gordon dejó a la intemperie después de llevarse por delante las cubiertas de sus casas, unas viviendas de nueva construcción con la firma de ACS, la compañía de Florentino Pérez. La lluvia les devolvió el fantasma de aquel fatídico día. Sobre todo a los residentes en las últimas plantas, donde el agua se filtra con facilidad. Caso de Manuel Rodríguez, enfrascado con la fregona y pendiente de poder volver a su vivienda. «O chan está abombado, as portas non pechan ben pola humidade... e tiven que quitar unha lámpada para pór un funil e que saíra toda a auga», relata. También escurre el agua por las paredes -el Gordon se llevó los canalones- y por las escaleras, donde los vecinos han tenido que instalar media docena de cubos para ir achicando agua. «Es lo peor que nos ha podido pasar ahora, pero no podemos hacer otra cosa que esperar que pase la lluvia», explica Aurora Rivas, presidenta de una de las comunidades de vecinos damnificadas. Una parte de los 200 afectados ya están en sus casas. Otros siguen exiliados entre hoteles o viviendas de alquiler. Y mientras, ACS sin prisas.