La regidora socialista ha decidido que no dimitirá, como le pidió su partido tras conocer una sentencia condenatoria por un presunto delito urbanístico
26 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.«Ellos se lo pierden», concluye Modesta con falta de modestia. Eso es lo que tiene que decir la alcaldesa socialista de Cabanas a su partido de toda la vida, el PSdeG-PSOE, que en breve podría tomar la decisión de expulsarla de sus filas por rebeldía. Modesta Anca ha decidido que no dejará el poder, tal como le ha pedido la dirección del PSOE a la vista de una sentencia de un juzgado de Ferrol que la condena por prevaricación, al permitir que en una urbanización costera se construyesen 19 chalés en lugar de los 12 permitidos. Lejos de obedecer y de acatar órdenes de partido, Modesta Anca se ha liado la manta a la cabeza para desafiar al mismísimo Ricardo Varela, secretario de Organización del PSdeG-PSOE, quien el lunes daba por hecho que a la regidora no le quedaba otra que irse. «Es una decisión que le honra», declaró optimista Varela. Pero, ese mismo día por la tarde, Anca reunió a sus votantes en una asamblea, en la que salió fortalecida y ante la cual rompió una carta de renuncia que tenía preparada, por si acaso. Los socialistas de Cabanas no están de acuerdo con que Modesta se vaya ahora. «Dimitir suporía aceptar a súa culpabilidade», explicó el partido a nivel local por medio de una nota. La regidora declinó realizar declaraciones estos días porque se encuentra de vacaciones. Pero ayer vino a decir que era consciente de lo que podía pasarle por desobedecer órdenes de Santiago -«levo 23 anos no partido e sei o que hai»-, pero que si finalmente era así «ellos se lo pierden» y «me da igual». Buenas relaciones Aparte del apoyo de su gente en Cabanas -aunque en las elecciones del 2003 perdió la mayoría absoluta y gobierna con cinco ediles sobre once-, Anca también mantiene unas relaciones excelentes con los veteranos alcaldes de A Capela, Anxo López Sueiro, y de Pontedeume, Belarmino Freire, ambos socialistas y con cierto peso en el partido. Freire se enfrenta a una denuncia interpuesta de oficio por el fiscal por una presunta ilegalidad urbanística. Ningún responsable de las ejecutivas socialistas a nivel comarcal, provincial y nacional quiso valorar el desafío lanzado por Anca.