Rock y estriptís en un viejo monasterio

Luís A. Núñez FERROL

GALICIA

CÉSAR TOIMIL

Un centenar de moteros de toda España se concentran hoy en una joya arquitectónica cedida por el Concello a una asociación de la zona como local social

11 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

El eco de la música volverá a rebotar en las paredes del monasterio de Santa Catalina de Montefaro, en el municipio de Ares, después de décadas de inactividad. Pero esta vez no serán cantos gregorianos lo que se escuche en las instalaciones, sino el rock más moderno que acompañará el momento en que una señorita se quite la ropa. El convento, cuyas primeras piedras datan del siglo XII, acogerá esta noche un espectáculo de estriptís. Una asociación de motoristas instalada desde principios de este año en las dependencias monacales por decreto de la alcaldía ha organizado una concentración a la que acudirán, según sus estimaciones, más de un centenar de motoristas de toda España. El recinto albergará hasta altas horas de la madrugada una serie de actividades con desnudo incluido, lo que provocó una polémica en el municipio. El presidente del club de moteros, Marcelo López, quitaba ayer hierro al asunto: «Si vinieran otras asociaciones o grupos de gaiteiros seguro que no había tanto revuelo», justificaba. López reivindica la labor cultural y de recuperación que realizan los socios del motoclub. «Estamos cuidando los jardines con la ayuda del Ayuntamiento y evitamos que venga otra gente a destrozarlo todo», señaló. El BNG de Ares fue el encargado de poner el grito en el cielo. «Non é sitio para celebrar un estriptís», dijo ayer su portavoz, Manuel Rodríguez Doval. Al enterarse de la concentración, el edil visitó el convento con un notario para levantar acta sobre lo que allí sucedía. Lo que se pretende, según explicó Doval, es denunciar el «deterioro» y el «mal uso» que sufre el cenobio, cedido hace 7 años por el Ministerio de Defensa y declarado como Bien de Interés Cultural en el 2000. El alcalde de la localidad, el popular José Manuel Cendán, calificó de «lamentable» la crítica de la oposición y resaltó las mejoras realizadas en el monasterio desde la llegada de los moteros.