«Din que non ando, pois mira se andei». Éstas fueron algunas de las primeras palabras que pronunció Herminia Tarrío Bustelo después de ser encontrada ayer tras pasar tres días y cuatro noches desaparecida. La mujer de 75 años, residente en la aldea de Peracova, en Buxán (municipio de Rois), fue encontrada por otro vecino en lo alto del monte, cerca de los aerogeneradores del parque eólico Monte Treito, cuando el hombre fue a buscar sus yeguas y el perro ladró al sentir a la mujer, que estaba medio escondida entre los fieitos. Pese a llevar tanto tiempo desaparecida, Herminia Tarrío, que está enferma de alzhéimer y del corazón, aún caminó con el vecino hasta la aldea más próxima, Fufelo, desde donde fue llevada en coche a su vivienda. Hasta allí fueron llegando poco a poco su familia y el centenar de personas, aproximadamente, que la buscaron los tres últimos días. Los allegados rompieron a llorar mientras los vecinos no daban crédito a lo que veían, una mujer un poco ajena a lo que sucedía, pero bastante entera. Y tras un rato para el sosiego y el asombro, se condujo a la anciana a la ambulancia del 061, a la que ella subió por su propio pie y que la llevó a pasar un reconocimiento médico. Aparentemente, la mujer estaba bien, sin grandes rasguños, aunque con sed, pese a que dijo que había bebido en el monte. También le contó al vecino que la encontró que estaba «perdida», aunque en su casa parecía no comprender el porqué de tanta expectación, de modo que se emocionó. Y mientras la familia no paraba de llorar y de agradecer la ayuda recibida tanto por los vecinos como por voluntarios y fuerzas de seguridad, los demás se maravillaban del hallazgo con vida porque el que más y el que menos estaba «desanimado» y había perdido la esperanza. Fueron casi cuatro días de andar lo impensable, montes, fincas de maíz crecido y casas viejas y abandonadas, con la ayuda de perros de rescate y de medios como un helicóptero. Al final, fue encontrada en una zona de monte alejada, a la que sólo se había ido en coche y a la que nadie pensó que habría llegado ,dada la distancia. ¿Qué hizo todo este tiempo, tres días y cuatro noches? Eso es un «misterio», nadie lo sabe y ni siquiera se lo imagina, pero ahora ya no importa. Ayer, después del alivio, buena parte del equipo de búsqueda se dio un respiro en la taberna de la aldea para brindar con champán por el final feliz de un suceso que mantuvo en vilo no sólo a la parroquia de Buxán, sino a todo aquel que conoció la noticia o vio el cartel que repartió la familia con su fotografía. Fue la primera vez que Herminia Tarrío se marchó sin decir nada y, aunque es probable que a ella se le olvide debido a su enfermedad, seguro que a su familia y a sus vecinos no. «Foi moi duro».