Esta semana el percebe cortado de rocas como A Pedra, A Golfeira o A Laxe da Percebellosa alcanzó una cotización superior a los 150 euros por kilo.
13 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EL TESORO de O Roncudo no está en una caja fuerte. Anda salpicado por cerca de dos kilómetros y medio de litoral rocoso, batido por las olas y alimentado por los temporales. Esta semana, el percebe más famoso de España batió un nuevo récord de cotización. Lo hace cada poco tiempo, como el petróleo, y como el crudo, es el auténtico oro negro para las cerca de cien familias que viven de él en Corme. El lunes el kilo alcanzaba los 151 euros. Eso sí, no todos cuestan lo mismo. Como en todas las cosas, en el percebe también hay clases, y en los 2.500 metros de roca recubierta por el lujoso crustáceo, hay todo un mapa de piedras con nombres propios. O Cabo, Punta da Insua, Chans, Gralleiras, Pé de Muíño, A Perfeuta, A Laxe da Percebellosa, As Cortellas, A Pedra, A Golfeira, A Moa do Vendaval y un largo etcétera de nombres puestos a piedras bautizadas por los percebeiros. Dicen en O Roncudo que los mejores ejemplares de Pollicipes cornucopia, tal es el nombre científico del crustáceo, salen de A Pedra, de A Laxe da Percebellosa o de A Golfeira. El percebe perfecto se reconoce en la piedra, cuentan los profesionales del asunto, al darle con la ferrada. Cuando se corta «reventa a carne»; los malos, se sabe, son los meones. Han de ser cortos, gordos y de tonos rojizos. En general, es bueno que no pasen de seis centímetros, y eso en las mejores zonas. En otras menos agraciadas, si pasa de cuatro, amenaza con surgir vacío y «mexón». En O Roncudo sólo se trabaja dos o tres semanas al año. Una o dos en Navidad y la que termina este domingo, para surtir de ejemplares la fiesta del percebe que empieza hoy en Corme. El marisco más célebre del mundo se pone a tiro y, quién sabe, hasta es posible que alguien encuentre el percebe perfecto.