Una promotora construirá un puerto deportivo y pide la recalificación de la finca anexa a la vieja planta de Massó para una urbanización, hotel y centro comercial
06 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El británico Norman Foster proyecta en Cangas lo que será una referencia arquitectónica mundial si el proyecto que promueve la empresa Marina Atlántica sale adelante. La promotora puso en manos del equipo de Foster la vieja conservera de Massó y la finca anexa de 194.400 metros de superficie y bañada por el mar. La pretensión es hacer un puerto deportivo, un hotel, un paseo marítimo jalonado con una decena de hitos para los que se convocará en su momento un concurso entre los artistas gallegos, un museo de la ballena que aprovechará la rampa de madera de la vieja ballenera de Massó, un centro comercial en el interior de la antigua nave conservera y una urbanización en forma de palmera de unas 750 viviendas. El hotel será una de las principales referencias del complejo. Foster propone cuatro edificaciones que recuerdan los spinakers hinchados de otros tantos veleros que entran en la ría de Vigo con rumbo a Massó. La planta baja sería transparente para permitir una amplia visión de la ría y de las islas Cíes. La fachada que da al mar sería totalmente acristalada. El hotel contará con una escuela de hostelería, spa y gimnasio, sala de conferencias, salón de baile y restaurante. El museo de la ballena será al aire libre. El paseo marítimo lo atravesará por la parte superior y las piezas que se expongan podrán verse desde unas gradas y desde el mismo bulevar. La vieja conservera se convertirá en un centro comercial. Foster mantiene la fachada acristalada y abre lucernarios entre las naves para iluminar el interior, lo que posibilitará incluso la plantación de árboles. La promotora calcula que visitará este centro un millón y medio de personas cada año. Una parte significativa de ellas lo hará para ver la obra del arquitecto británico. Marina Atlántica cuenta con autorización para construir un puerto deportivo de 420 plazas de atraque en la zona. El proyecto se redactó antes de que la promotora contratara a Foster, pero se integra en la estética general del complejo. La concesión del puerto deportivo, sin embargo, está envuelta en polémica. La cofradía de Cangas rechaza su ubicación y un grupo de vecinos hace turnos para impedir las obras, que no avanzan desde hace casi nueve meses. En la urbanización, el nervio central de la gran hoja de palmera es una avenida de más de 30 metros de anchura que finaliza en el puerto deportivo. El arquitecto juega con las alturas de los edificios (entre tres y cinco) para dotarla de movimiento. La inversión prevista es de 150 millones de euros. La promotora calcula que creará 400 puestos de trabajo directos y generará sinergias que incrementarán en mil más los empleos. Pero el proyecto está pendiente de una recalificación que deberá aprobar el Concello cangués y, posteriormente, validar la Xunta.