Tres alcaldes piden que el Estatuto lime el poder de las diputaciones

GALICIA

PACO RODRÍGUEZ

Los regidores de Santiago, Lugo y Pontevedra cuestionan la eficacia de los entes provinciales Coinciden en reivindicar mayor autonomía política y financiera para los ayuntamiento

08 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Los alcaldes de cinco de las grandes ciudades gallegas se citaron ayer en el Parlamento para hacer sus aportaciones a la reforma del Estatuto de Autonomía. Y aunque en sus discursos hubo una gran variedad de matices, también coincidieron en reclamar más autonomía política y financiera para los concellos, mientras algunos de ellos cuestionaron, con mayor o menor acritud, el papel de las diputaciones. El alcalde de Pontevedra, el nacionalista Miguel Anxo Fernández Lores, fue muy crítico con el rol de los entes provinciales, al reclamar que el nuevo marco estatutario sirva para organizar su «progresiva desaparición», pues considera que las diputaciones son «pouco operativas» para afrontar los retos de la sociedad actual. En su lugar, Lores apostó por fortalecer la personalidad jurídica de las parroquias, así como de las comarcas y las áreas metropolitanas. Más democrático También el regidor lucense, José López Orozco, puso en solfa el papel de las diputaciones al reivindicar para estos organismos un «funcionamento máis democrático» y coordinado con otras instituciones. «O seu traballo é axudar e coordinar aos concellos, e non como se fai nalgunhas deputacións», dijo en clara alusión al escándalo que salpica a la de Lugo. De modo más ilustrativo, el mandatario compostelano, Xosé Sánchez Bugallo, se remontó a la división provincial, aprobada en el contexto de la Primera Guerra Carlista, en 1833, con el fin de asegurar, dijo, «o control militar» de España. Y no sólo relativizó la importancia de dicha división, sino que emplazó a los diputados a «non sentirse atados» por ella e incluso a tener la «capacidade de cambiar a nosa organización administrativa e territorial», en caso de ser necesario. Pese a todo, Bugallo apuntó que en el contexto municipal actual «non podemos prescindir» de las diputaciones, si bien invocó elecciones directas para estos órganos con objeto de que sean más democráticos. Los regidores populares de Ourense, Manuel Cabezas, y Vigo, Corina Porro, abogaron por mantener las diputaciones, si bien la última admitió implícitamente la posibilidad de limar el poder de estos entes con la creación del área metropolitana viguesa, que entre sus atribuciones tendría las obras viarias, la principal labor que desempeña la diputación. Y si Cabezas denunció que el Estado y la Xunta practicaron «unha agresión» continua a la autonomía municipal, López Orozco introdujo un elemento nuevo en el debate estatutario, al pedir que el texto sirva para acabar con la «sangría humana» y la pérdida de población que sufre la Galicia interior.