El músico ambulante A.?H.?R.?C., un argentino de 64 años acusado de abusar sexualmente de un niño de 12 años en una calle de Vigo, alegó ayer ante el tribunal que lo juzga que el menor se dirigió a él para venderle una rifa y lo molestó con su actitud. Añadió que ambos no se conocían ni tenían relación alguna. La supuesta agresión se produjo el 20 de diciembre del 2004 en la calle del Cristo, en el barrio de O Calvario. Según el testimonio del muchacho, el músico, tras realizarle tocamientos, lo persiguió hasta un supermercado, donde el menor, asustado, pidió ayuda a las cajeras. La versión del imputado es distinta, pues asegura que es vecino del barrio y que acudió al establecimiento a realizar la compra habitual. Luego aparecieron dos agentes y lo detuvieron sin que él conociera los motivos, dijo. Su versión no convenció al fiscal, que ayer tenía previsto mantener la petición de seis años de prisión por abuso sexual a un menor de 13 años. Como la presunta víctima insistió en sus acusaciones, el tribunal aceptó someter a ambos a un careo, un procedimiento poco usual. El juicio se celebró ayer a puerta cerrada en la Quinta Sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo. El acusado está en libertad, pero deberá acudir cada quince días al juzgado. Apoyo de los amigos A.?P., un mimo profesional también argentino, acudió al juicio a prestar apoyo a su amigo músico. En los pasillos se quejó ante la prensa de la «injusticia» cometida contra el acusado, al que calificó de «trabajador y no mendigo». El compañero defendió al procesado y aseguró que los artistas que trabajan en la calle deben soportar las molestias de muchos niños que se meten con ellos. «Se sacó de encima a alguien que lo vino a molestar», afirmó el mimo. El menor había contado a la policía que el sospechoso intentó arrastrarlo hacia un garaje, y respecto a esto, el amigo del músico también salió en su defensa: «Eso no tiene ninguna lógica». Las acusaciones contra el guitarrista bonaerense, un habitual de las calles de Vigo, han hecho mella en su estado de ánimo. «Le han destruido su reputación. Esto funciona como la Inquisición, mediante falsas denuncias. Ha envejecido diez años en uno», aseguró ayer su compañero.