Extremadura, la lengua ágrafa Los vecinos del valle de Xálima elogian el «traballo de campo moi serio» del profesor Xosé Henrique Costas y sus alumnos para documentar el léxico de los tres pueblos
30 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.«Si ques bebel bo viñu y aguardienti probo en esta boiga». Es la invitación del cartel de entrada de la bodega Pichorra-Nachu de San Martín de Trevejo (Cáceres), texto escrito en mañegu, uno de los tres dialectos agrupados bajo a fala. Justo, un vecino del lugar que emigró hace más de medio siglo al País Vasco, se muestra crítico con el cartel: «Nin quien lo escribió sabe lo que dice». Y es que como afirma Xosé Henrique Costas González en un amplio informe que titula Valvardeiro, lagarteiro e mañego: O «galego» do val do río Ellas (Cáceres) los más de 5.000 hablantes forman «unha comunidade de individuos maioritariamente ágrafos, historicamente ágrafos desde o século XIII debido á presencia do castelán oficial». Esto motivó la falta de textos escritos en a fala hasta que en 1910 José Pérez Vidal publicó en Revista de Extremadura el artículo Cuadro de costumbres (escrito en la fabla popular de San Martín de Trevejo). Meco es el médico Loly Martín Martín apunta, mientras su hija se zampa un bocadillo, que los niños de estos tres pueblos tienen dificultades con la asignatura de lengua española puesto que casi todos hablan a fala, pero tienen dificultades para escribirla. También explica que meco, que en Galicia se asocia a un personaje del Carnaval, es como denominan al médico. Luis Flores Sánchez es el director del instituto Val de Xálima ubicado en Valverde y que acoge a 160 alumnos de los tres pueblos «e cada un fala da súa maneira e enténdense»; Flores recuerda cómo su familia se expresó siempre en a fala y que entre las visitas habituales que reciben de escolares gallegos estuvieron hace unos días los de un instituto de Burela. Manuel Navero y Antonio Vasco cuentan, en la plaza del Ayuntamiento de Valverde, cómo en este pueblo una piedra se llama labeira («te da un labeirazo que te mata») mientras en las otras dos villas se le llama peira; algo similar ocurre con padre, pai en Valverde y taita en los otros dos. A la sombra de la iglesia de la Anunciación de Eljas, José Estévez, Alejandro Flores y Lucio Moreno, entre otros, citan otro ejemplo: «Agarra o bail eita as albas pa pilleira», que significa coge el barredor (bail) y echa la ceniza del horno (eita) en el cenicero. Cualquier vecino de estos pueblos aporta decenas de ejemplos, muchos recogidos por Henrique Costas con un grupo de alumnos de la Universidade de Vigo que, según recuerda Domingo Frades, estuvieron diez días en el valle de Xálima haciendo «un traballo de campo mui serio». Dicho material sirve para documentar la etimología y orígenes de estas palabras y elaborar el diccionario de a fala. Lo cierto es que filólogos gallegos como Henrique Costas o Francisco Fernández Rei están mucho más interesados en esta lengua que los extremeños, salvo algunas contadas excepciones. Costas sostiene que a ellos la Junta de Extremadura «simplemente, boicotéanos».