EL PRECIO del petróleo acaba de marcar un nuevo máximo histórico, al sobrepasar los setenta dólares por barril. Otra barrera más ha caído. Los rumores sobre una eventual invasión de Irán por fuerzas estadounidenses y británicas ha disparado la cotización del oro negro en los mercados internacionales. A veces resulta complicado asumir la inocencia de ciertos rumores. Sobre todo aquellos que acaban desencadenando grandes beneficios. La progresiva pero irrefrenable carestía del crudo ablanda la oposición a la fisión nuclear como origen de energía de uso civil. El creciente consumo energético mantiene abierto el debate sobre las fuentes de generación. Pero los rumores lo enturbian, lo contaminan, crean zonas de sospecha. Mientras, el recuerdo del accidente de la planta ucraniana de Chernóbil no se desvanece dos decenios después.