Cinco optaron por realojarse en un hotel y el resto en casas de parientes La fachada norte del inmueble tiene una grieta abombada y amenaza con caer
10 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?nce familias de Lugo, con un total de 28 miembros, tuvieron que dormir la pasada noche en un hotel o en el domicilio de familiares y amigos, al desalojar el Ayuntamiento a todos los vecinos de un ala de un edificio de la calle de Otero Pedrayo, cuya fachada lateral amenaza con desplomarse. En el inmueble residen otras 34 familias, que seguirán en sus casas. La decisión de evacuar las viviendas fue tomada 14 horas después de que se descubriera una grieta abombada en la fachada norte del inmueble. La primera medida adoptada fue la de pedirles a los vecinos, que ayer abandonaron sus casas, que durmieran la noche anterior en la zona más alejada de las ventanas de la grieta. Numerosas personas tuvieron que pernoctar en salones y comedores. Los vecinos, después de que la Policía Local y Protección Civil acordonaran la zona y retiran los coches de la explanada por temor a que cayera la fachada, se retiraron a dormir a sus domicilios. Pero la mayoría de ellos no lo hicieron plácidamente. Entre quienes pasaron parte de la noche en vela está Elena Fagilde, propietaria del piso séptimo D, que no figuraba entre los desalojados. Esta mujer confesó que pasó buena parte de la noche en la galería, esperando oír el ruido de la fachada al desplomarse, para salir corriendo. Comentaba en la tienda de debajo de su casa que si le apareciera una oportunidad para vender el piso no la desaprovecharía. Por la mañana los vecinos no pudieron ducharse con agua caliente ni cocinar porque la noche anterior fueron cortadas las conducciones del gas por miedo a que se desplomara la fachada sobre las tuberías y provocara una explosión. El concejal de Urbanismo, José Ramón Gómez Besteiro, justificó la decisión de desalojar por pisos -cinco familias aceptaron irse a un hotel y las otras optaron por marcharse a casa de familiares y amigos- en garantizar la seguridad de las personas que viven en el inmueble y las de quienes transitan por la calle. Insistió en que era una medida de prudencia. El Concello remitió ayer mismo una orden a la comunidad de vecinos para que proceda a la ejecución urgente de las obras, que tendrán que costear con sus propios medios. El presidente de la comunidad esperaba ayer la llegada de algún representante de la compañía aseguradora del edificio. A media tarde no se había presentado. Según Gómez Besteiro, los daños, aparentemente, no son estructurales, pero sí de elementos constructivos. Dijo que desconocía si el problema era similar al del edificio número 42 del mismo complejo, al que también se le desplomó la fachada hace años.