Un paciente que iba a ser transportado en una uvi móvil a Santiago tuvo que retrasar una prueba porque el vehículo apareció pinchado por la manaña
14 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Pacientes con cama asignada en el hospital de Calde de Lugo llevaban a mediodía de ayer 24 horas esperando en el servicio de urgencias del Xeral para ser trasladados al otro centro. Esta no fue la única consecuencia de la huelga de ambulancias que en esta fase finalizó a las doce de la noche de ayer. A primera hora de la mañana fue preciso retrasar el desplazamiento de la uvi móvil con un paciente que tenía cita en el hospital Clínico de Santiago para realizar una prueba que, según el gerente del Xeral, Miguel Ángel Fernández, no estaba considerada urgencia vital. La ambulancia en la que debería viajar el enfermo apareció por la mañana con las ruedas pinchadas, al igual que otro vehículo. En el Xeral de Lugo dos ambulancias -en la anterior fase del paro eran tres- estaban realizando los traslados intrahospitalarios, desplazamientos para pruebas (se tuvieron que suspender un buen número) y las altas, y no daban abasto. La situación en el servicio de urgencias, con camillas por los pasillos hasta los ascensores, se estaba haciendo ayer insostenible. Enfermos que recibían el alta recurrieron a taxis y vehículos particulares para irse. Otros no pudieron hacerlo, con lo que tampoco pudieron subir a las plantas pacientes que ingresaron por el servicio de urgencias. ?l proceso se está demorando más porque el personal de ambulancias cumple estrictamente con sus funciones y no acude a recoger a los pacientes a las plantas o a urgencias, sino que los llevan los celadores hasta la puerta donde está la ambulancia.