La Audiencia absuelve al cabo acusado de traficar con droga

A. Mahía Rilo REDACCIÓN

GALICIA

Un marino de la Armada que fue «cazado» en el golfo Pérsico con 120 gramos de hachís y 38 de cocaína queda libre al demostrar que eran para su propio consumo

10 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

El cabo coruñés R.M.T. embarcó en junio del año 2002 rumbo al golfo Pérsico con el macuto manchado. Llevaba droga para dormir a un elefante, se la encontraron, lo acusaron de traficante, lo juzgaron y ahora lo absuelven porque la Audiencia Provincial de A Coruña no pudo probar que dedicase los estupefacientes a la venta. Por mucho que el fiscal se empeñase en lo contrario, el tribunal creyó los argumentos del procesado, que siempre juró que la droga era para su consumo. Para nadie más. Así ocurrió todo: R.M.T. tenía por delante tres meses de misión y, como le iba la cocaína y le gustaba echarse sus porros, decidió proveerse. Consumidor habitual de estupefacientes, para no pasar necesidades echó mano de sus ahorros y se gastó 2.100 euros en 120 gramos de hachís y 38 de cocaína. Calculaba que, bien repartida, esta droga sería suficiente para cubrir el tiempo previsto de la misión Libertad Duradera. Pero lo que para él era previsión, para el fiscal era tráfico de drogas. La acusación no se tragaba que este cabo de hostelería y alimentación que formaba parte de la tripulación del buque Marqués de la Ensenada llevase tanta droga oculta en su taquilla únicamente para su propio consumo. Más bien pensaba que se dedicaba a vender hachís y cocaína entre la marinería, de ahí que lo acusase de un delito de tráfico de droga por el que pedía para el militar una condena de cinco años de prisión. Llegó el día del juicio, celebrado el pasado 25 de enero en la Audiencia Provincial de A Coruña, y el cabo se sinceró. Reconoció que la droga era suya y se esforzó en convencer a la sala de que no vendió a sus compañeros gramo alguno. Es más: juró que nadie sabía en el barco que consumía hachís y cocaína. Recordó que la droga la había comprado en Cambre y que consumía cuando se encontraba en tierra. Aunque luego reconocería que algún que otro porro se fumó a bordo. Aclaró que siempre lo hacía solo y en horas francas, a partir de las once de la mañana, sin compartir con nadie. Hábito peligroso Durante el interrogatorio, también reconoció que era consumidor habitual desde hacía tres años, «antes de entrar en la Armada». Preguntado si era consciente del peligro de consumir o poseer droga en países islámicos, contestó rápido: «Sí, conozco el riesgo, pero tomé las medidas necesarias para esconderla y poder consumirla en los hoteles». El cabo coruñés insistió una y otra vez que llevaba tal cantidad de droga para autoconsumo «porque tres meses es un período muy largo. Para ese tiempo no es mucha cantidad».