Y que tiemble el Senado

GALICIA

Crónica | El adiós de Fraga Fraga avisa que se va a Madrid decidido a emplearse a fondo en la reforma de la Cámara Alta. Su elección como senador se vio apenas empañada por un voto en blanco. Y no fue el suyo.

07 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Con palabras de gratitud hacia Galicia y arañando algún que otro aplauso entre los escaños del Bloque. Así se despidió Manuel Fraga del Parlamento gallego, en el transcurso de una sesión plenaria abarrotada hasta las gradas en la que fue proclamado senador por designación autonómica, con 74 votos a favor y uno en blanco. Precisamente el anónimo voto en blanco, que no fue emitido por el propio Fraga, según insistieron ayer fuentes del PP, evitó que el nombramiento del ex presidente de la Xunta se produjese por unanimidad, como sí ocurrió hace tres meses con la designación del nacionalista Francisco Jorquera para la Cámara Alta. En cualquier caso, el acto celebrado ayer en O Hórreo se convirtió en un homenaje improvisado al político que casi es tan conocido por sus 55 años de servicio público como por su personalidad arrolladora. Y quizá fue el olor a despedida lo que ayer atrajo hasta Santiago a los principales dirigentes del PP gallego. En la tribuna, los primeros en llegar fueron el secretario de Organización del PPdeG, Xosé Crespo, y el presidente provincial de Ourense, José Luís Baltar, que aplaudió a Fraga a rabiar, mientras su hijo y diputado, José Manuel, velaba a pie de urna por la limpieza del proceso de elección del de Vilalba y, como acostumbran a hacer en la Galicia rural, ya traía de casa el voto debidamente preparado en el bolsillo de su americana. Los presidentes provinciales del PP en Pontevedra, Rafael Louzán, y en A Coruña, Juan Juncal, entre otros muchos, también se unieron desde las gradas a un homenaje que, en el capítulo de ausencias, anotó la de la alcaldesa de Vigo y senadora, Corina Porro, a la que Fraga relevará en Madrid, y la del ex conselleiro José Antonio Santiso, que cubrirá la vacante del ex presidente. Momento «oportuno» Tras una votación un tanto atropellada, especialmente para la socialista ferrolana Beatriz Sestayo, que sufrió una caída en las escaleras cuando iba a depositar su papeleta, Fraga, de 83 años, tomó la palabra para advertir de que sus ganas de trabajar no se acaban, pues considera que se va al Senado «en el momento oportuno, cuando se va a iniciar la reforma» de dicha institución. Que tiemble pues la Cámara Alta como le temblaron las piernas a Felipe González, según llegó a reconocer el sevillano, la primera vez que recibió en la Moncloa al gallego convertido en presidente de la Xunta. Porque como al de Vilalba le quede un poco de aliento, sin duda intentará estampar su firma en la conversión del Senado en una auténtica cámara territorial. La marcha de Fraga deja en Galicia el sabor de un cambio de era, reflejado ayer gráficamente con el estreno de los ordenadores en los escaños de los diputados. Eso sí, Fraga siguió leyendo, subrayando y recortando papeles, como reñido con la era de Internet.