Un reo estadounidense es liberado tras 24 años en prisión después de las pruebas científicas demostraran su inocencia
24 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Alan Crotzer cumplió 24 años de prisión por un crimen que no cometió. Las pruebas científicas han conseguido sacarlo de la cárcel esta semana con 45 años de edad y sin rencor en el corazón: «No estoy amargado», respondía ante la prensa, mientras dos policías le liberaban de los grilletes en las manos y los pies. Como él más de 172 personas en Estados Unidos han tenido que recurrir al ADN para probar la inocencia que un jurado les negó. Un último recurso a la ciencia en el país donde la pena de muerte no siempre otorga el tiempo necesario para hacer justicia. Como si de una película se tratase, con los brazos en cruz y dando gracias a Dios, Crotzer era recibido el pasado lunes como un héroe entre gritos de júbilo de familiares y amigos. Antes un tribunal había dictado la orden de libertad ante en una sala de justicia abarrotada de medios de comunicación. «¿Está usted preparado para escuchar lo que lleva años esperando?». Con esta pregunta, formulada por el magistrado J. Rogers Padgett, terminaba la odisea personal del condenado a pasar la vida en un penal de Tampa, en la costa oeste del Estado de Florida. Casualidades y racismo Su historia, una repetición de desafortunadas coincidencias, prejuicios raciales y fallos en el proceso judicial, comenzaba en el año 1981 cuando era acusado por la ciudad de Tampa de un robo a mano armada y una violación. Crotzer fue llevado entonces a una rueda de identificación junto a dos delincuentes habituales, Douglas y Corlenzo James, quienes siempre negaron que Alan participara en los atracos. Aún así un testigo identificó al hombre como uno de los asaltantes. El jurado lo condenó a 130 años de cárcel basándose en «pruebas circunstanciales». Lo que podría haberse convertido en una triste historia más de compañeros de celdas, consiguió un final feliz gracias a la oenegé Proyecto Inocencia. Creada en 1992 por grupo de abogados neoyorquinos, la organización lucha por demostrar la no culpabilidad de presos en el corredor de la muerte, o con cadena perpetua, a través de pruebas de ADN. Ayudados únicamente por estudiantes de Derecho, con de 4.000 solicitudes pendientes y 1.500 cartas cada año, la labor de esta organización era, hasta hace apenas un año, prácticamente imposible. La principal dificultad residía en que muchos estados que se negaban a realizar nuevas pruebas, incluidas las de ADN, después de haber dictado la sentencia. Sin embargo, en octubre de 2004 el congreso estadounidense aprobaba una nueva legislación que permitía a nivel nacional aportar nuevas pruebas en los casos donde existiera dudas de la imparcialidad de la sentencia. Al menos 172 personas erróneamente condenadas en 31 estados del país han sido exoneradas por pruebas de ADN desde 1989, según cifras de Proyecto Inocencia. La nueva ley proponía además que el estado compensara a los condenados por el perjuicio causado. Para Alan Crotzer, que nunca ha tenido un trabajo y cuya madre murió de cáncer mientras el estaba en la cárcel, la legislación quizá haya llegado demasiado. Aún así sus abogados han anunciado que pedirán una compensación, aunque sea simplemente económica para compensar casi media vida sin libertad y una juventil entre rejas.