España busca el modo de venderle los aviones a Chávez pese al veto de EE.UU.
GALICIA
Washington explica que impidió la operación con Venezuela porque contribuye a desestabilizar Latinoamérica La Casa Blanca no descarta intervenir si se fabrican con tecnología de otro país.
13 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La polémica sobre la venta de aviones y fragatas a Venezuela abrió ayer una nueva vía de agua en las maltrechas relaciones bilaterales entre Madrid y Washington. El Gobierno español se esmeró durante toda la jornada en tratar de desvincular del terreno político la negativa estadounidense a conceder la licencia de exportación para la tecnología que necesitan los aviones de CASA. Pero las explicaciones dadas por la Administración Bush dejaron en evidencia a la diplomacia española. Así, el Departamento de Estado confirmó que ha negado a España la transferencia de material tecnológico porque la operación contribuye a la «desestabilización de Latinoamérica». A pesar de que tanto el Ministerio de Exteriores como el de Defensa insistieron en que la decisión era estrictamente comercial, el asunto es, según Washington, de naturaleza política. Así lo afirmó ayer el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, quien justificó su posición señalando que dicha operación «no es consistente» con los intereses de la política exterior estadounidense. En concreto, indicó que la Administración Bush considera que la venta de estos aviones «podrían contribuir a desestabilizar América Latina», aunque eludió especificar cómo. Preguntado si EE.?UU. puede bloquear la venta de estos aviones en el caso de que su tecnología sea sustituida por otra no norteamericana, el portavoz no supo qué contestar. «Tengo que comprobarlo», se limitó a decir. McCommarck indicó que la Casa Blanca espera que España entienda su postura y prefirió ser cauto al valorar cómo podría afectar este enfrentamiento a las relaciones bilaterales: «Nuestras relaciones son mucho más amplias y profundas que una venta concreta de aviones o barcos. Les hemos explicado la decisión y si ellos quieren seguir discutiendo el caso estamos abiertos a ello». La oposición estadounidense a la operación, que comprende doce aviones de la empresa CASA y ocho fragatas de Navantia por 1.700 millones de euros, no es nueva, y ya fue expresada desde antes de que la operación fuera ratificada el pasado 28 de noviembre en Caracas por el presidente venezolano, Hugo Chávez, y el ministro español de Defensa, José Bono. El Gobierno, por su parte, anunció que seguirá adelante con la venta de los aviones. La vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, dijo ayer que el ejecutivo «no comparte» los motivos esgrimidos por EE.?UU. y aseguró que «hay suscritos unos contratos que están firmados con otro país, en este caso con Venezuela, y, desde luego, se deben cumplir». De la Vega añadió que «la empresa buscará la tecnología de sustitución». Fuentes del Gobierno indicaron que la CASA sustituirá los componentes fabricados en Estados Unidos por tecnología similar que se produce en Francia, Alemania e Italia. El ministro Moratinos, por su parte, aseguró que la operación «no va a desestabilizar» la región y dijo que no comparte «las razones que se alegan» por EE. UU.. «Como Gobierno, lo único que hicimos es impulsar un acuerdo entre empresas y hemos dicho en múltiples ocasiones que se trata de una operación de aviones militares con dimensión civil que no tiene ningún carácter ofensivo», declaró. Desde Caracas, Chávez acusó de «atropello imperialista» e «inmoral» la decisión de Washington, y explicó que confía en que Rusia y China le vendan el material militar que precisa su país.