LAS DOS primeras delegaciones que salieron de la nueva Xunta bipartita rumbo al exterior se fueron cada una por su lado. Touriño viajó a Bruselas, y Quintana se enteró por los periódicos del anuncio hecho por el presidente sobre la concesión de 257 millones de euros de los fondos de cohesión para el puerto exterior de punta Langosteira.
10 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Días después, el vicepresidente encabezó en París la representación autonómica ante la Unesco para defender la candidatura a obra maestra de la Humanidad del patrimonio inmaterial gallego-portugués. Entre los altos cargos de la delegación de la Xunta no había ninguno del PSOE. En cierta medida, que la propuesta hubiera sido patrimonializada por el BNG debilitó una candidatura que tiene méritos para lograr algún día el reconocimiento internacional que sí obtuvo en la misma cita en París, por ejemplo, la conmemoración religiosa de inspiración pagana de la fiesta de la Patum de Berga, en Barcelona. La parte socialista se sube a un avión y se va a Bruselas a rentabilizar una decisión ya precocinada sobre una obra promovida por un alcalde del PSOE (Paco Vázquez), y a la que el BNG se ha opuesto desde su raíz. La parte nacionalista del mismo gobierno compra el billete a París para promover una candidatura que, desde su origen, ha estado capitaneada, casi en exclusiva, por el BNG y su muy activa estructura social simpatizante. Transcurrido casi medio año del advenimiento del bipartito, los chispazos semanales de reproches y tensiones entre las dos partes parecen un problema menor frente a la ausencia de proyectos comunes. Mostrar que se trata de una administración regida por dos partidos, cuyas expectativas electorales rivalizan, no debiera bloquear la posibilidad de crear ilusiones e ideas compartidas por los dos bandos. A excepción de las reuniones de los consellos de la Xunta o cuando, forzosamente, se sientan al lado uno del otro en los escaños del Parlamento, ¿cuántas veces se han fotografiado juntos el presidente y el vicepresidente en estos cinco meses? En la toma de posesión de Touriño en el Obradoiro, en el viaje institucional a Galicia de Rodríguez Zapatero y hay que parar de contar. Touriño encabezó ayer otra expedición exterior. Sólo con los suyos. Ni rastro de los otros