La primera etapa, carente de pompa

GALICIA

Los diputados socialistas y nacionalistas exhiben el viraje social como principal mérito del nuevo gobierno frente a un Partido Popular que pone el acento en la bicefalia de la Xunta

11 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando el presidente venezolano, Hugo Chávez, hizo balance de sus primeros cien días de gobierno, allá por el año 1999, no dudó en citar entre sus éxitos el «repunte de la Bolsa de Caracas». A falta de parqué, en Galicia hay que girar la vista hacia valores más intangibles para saber cómo le ha ido al bipartito en primer tramo de vida en la Xunta. Las voces de la Cámara gallega no dejan lugar a dudas: el cambio va yendo, aunque desprovisto de pompa. Quizás le falta al ejecutivo del PSdeG y el Bloque una gran medida que haga más perceptible el cambio en los hogares. Es verdad que la TVG pasea menos a Fraga, pero en las noches del martes y el viernes siguen triunfando los mismos. «La verdadera noticia -razona con ironía un relevante diputado socialista- es que cumplimos cien días gobernando juntos, algo que no parecía muy claro al principio». En el PSOE y el BNG no dudan en ilustrar el viraje de la Xunta con múltiples ejemplos. De entre todos sobresale, por las veces que es citado, la implantación de la gratuidad de los libros de texto, aunque sin alcanzar el caché mediático de Zapatero al anunciar la retirada de las tropas de Irak nada más pisar La Moncloa. Llegada de oxígeno «Destacaría a entrada de oxíxeno democrático», explicó el socialista Modesto Pose, «e a apertura do diálogo social emprendida polo presidente Pérez Touriño ó reunirse á vez coa patronal e os sindicatos». El nacionalista Bieito Lobeira anota en su libreta que si para algo sirvieron los cien días es «para saber nós mesmos o que se pode facer, por exemplo coa TVG ou coa Cidade da Cultura, que non tiñamos información de nada». Distinta lectura hace el PP. En tono mordaz, el viceportavoz Manuel Ruiz dice que lo primero que hay que hacer es valorar «os cen días dos gobernos, porque temos dous, o do Bloque e o do PSOE, cos seus respectivos presidentes e os seus respectivos gabinetes». Hecha la aclaración, Ruiz Rivas cita una manchea de desfeitas para concluir, no falto de sarcasmo, que casi todo en Galicia fue inventado por Fraga y que, como cantaba Aute, el tiempo pasado era mejor. Sin espectaculares medidas y sin lustrosos festejos, el bipartito puede anotarse, no obstante, el mérito de no haber cometido errores de bulto. Y eso le permite mirar al frente y, como concluiría un argentino, ir yendo.