El vehículo holandés «Nuna 3» lidera el ya legendario Desafío Solar Mundial que bianualmene se celebra en el desierto de Australia con coches movidos sólo por el sol
26 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.No son tan rápidos como el bólido de Fernando Alonso pero también es cierto que gastan bastante menos en combustible. En realidad no gastan nada porque se alimentan del sol. Y lo que no falta en el desierto australiano es sol. Por eso el Desafío Solar Mundial cruza Australia de Norte a Sur poniendo a prueba la resistencia y velocidad de los vehículos solares más avanzados del mundo. El domingo salieron de la ciudad de Darwin 22 ingenios patrocinados mayoritariamente por universidades de todo el mundo desde Puerto Rico a Taiwan. No, de España, como suele ser habitual, no hay ninguno. El coche japonés Sky Ace Tiga , fabricado en la universidad japonesa de Ashiya, en Osaka, lideró los primeros kilómetros del desafío. «El primer objetivo es terminar la carrera a salvo y el segundo, quedar entre los tres primeros» declaró a Reuters Kunio Nakagawa, el profesor que dirige al equipo japonés. Pero lo cierto es que, ayer por la tarde, el Nuna 3 ya viajaba destacado en primera posición, según podía observarse en la completísima página web de la organización (www.wsc.org.au), desde donde se puede seguir la carrera prácticamente en directo. El Nuna 3 es el heredero de las otras dos versiones fabricadas en las universidades holandesas de Delft y Rotterdam y que se impusieron en las dos últimas carreras: la de 2001 y la de 2003. Claro que el Nuna empieza ya a ser un mito en este tipo de carreras. La de 2003 supuso un récord al recorrer el trayecto de 3.010 kilómetros en 30 horas y 54 minutos, es decir, a una velocidad media de más de 95 kilómetros a la hora. Alimentados sólo por el sol aunque, eso sí, con tecnología espacial, porque los creadores del Nuna han contado con la inestimable ayuda de la Agencia Espacial Europea. Las células solares del Nuna , sus baterías y parte de su estructura parten de diseños espaciales. Ocho años de retos El Desafío Solar Mundial alcanza este año su octava edición. Es una carrera que se celebra con carácter bianual y que nació para estimular las energías alternativas en el transporte. En realidad, las grandes casas comerciales no se han dejado seducir por la energía solar y han apostado por otras fórmulas como el hidrógeno, la electricidad o los combustibles de biomasa. Pero la carrera australiana sigue siendo un referente, de manera que cada desafío bianual convoca a un mayor número de vehículos. Probablemente, el bolido holandés llegará destacado a Adelaida para mayor gloria de sus creadores que sumarán tres títulos consecutivos. En 2003, el coche fue exhibido por media Europa e incluso cruzó Suecia y Noruega para demostrar que fuera del desierto también se defiende muy bien. Si vence, las alharacas no serán como las que han rodeado el campeonato mundial de fórmula-1, pero los vencedores siempre podrán argumentar que han viajado en coches del mañana, mientras que el brillante bólido de Alonso es, sin duda, un coche sin futuro.