«Antes, la gente mitificaba a los que salíamos en televisión»

NACHO MIRÁS FOLE, nacho.miras@lavoz.es

GALICIA

Es historia viva de la televisión en Galicia; sus crónicas poético-deportivas no dejan indiferente; y cree que Matías Prats es el paradigma de los presentadores de televisión

18 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Sus crónicas deportivas de la tele podrían venderse en las librerías. Aunque no parece fácil encontrar inspiración entre las piernas peludas de 22 futbolistas, Juan Barro Hermida (Maniños-Ferrol, 1946) es capaz de describir un océano poético de clorofila donde los demás ven hierba. Cuando empezó, la televisión en color era un artículo de lujo. Hoy, en plena forma, Barro está muy lejos de ser un tipo en blanco y negro. -Tareixa Navaza, Cecilia Fernández y usted forman parte de la historia de la televisión, como Jesús Hermida... -Él retransmitió la llegada del hombre a la Luna, que fue en el... ¿69? ¡Qué va, es mucho mayor que yo! Yo llevo desde el 80, aunque antes de eso ya colaboraba, todavía en blanco y negro. Pero eso casi no lo pongas, que me hace muy mayor (se ríe). -Cuando empezaron, la tele era así como artesana... -Era una televisión a pedales. Lejos de avanzar los contenidos, la tecnología lo ha hecho a pasos agigantados y nos ha ido comiendo. Era una televisión como muy mítica, el público te mitificaba, y eso era una posición muy incómoda en la calle. Por entonces, la gente se asombraba de que caminases. -Y de que fuera usted un señor en color... -Sí, o de que tomases una copa o fumases. Siempre cuento un caso que refleja muy bien aquellos tiempos. Una vez llegué al hospital con un cólico nefrítico y me atendieron estupendamente, saltándome además cualquier protocolo por estar en televisión, lo cual me produjo una cierta contradicción. Una vez que estaba en un cuartucho de Urgencias, una señora empezó a mirarme, mientras yo me retorcía, y me dijo: «Vostede é o da televisión ¿non?». «Sí, señora, sí», le dije. Y va y me contesta: «¿Ve? ¡A todos lles chega!». -Sus crónicas poético-deportivas son muy comentadas. Hay que ser muy apasionado al fútbol para sacar poesía de un balón... -Contrariamente a lo que mucha gente cree, yo no soy muy futbolero. Entre mis compañeros soy el que menos fútbol ve, con diferencia. -A ver si reconoce esta frase como suya: «La red marinera de Fran se tejió sobre el costado del área». -Yo jamás he dicho eso. -Ya me parecía... -Hay una que me la recuerda mucha gente, a ver, cómo era... ¡Ah, sí! Jugaban el Deportivo y el Barcelona en un partido muy flojo. Bebeto había estado nefasto, pero marcó. Y dije: «Aun en las noches más oscuras, las grandes estrellas son capaces de deslumbrarlo todo con su fugaz brillo». Acababan de celebrarse elecciones en Galicia, y en Madrid tacharon la crónica de nacionalista. -Es un revolucionario de la información deportiva... -Tengo un amigo que me dice: «Me gusta mucho lo que dices, pero nunca me entero del resultado». Entonces le contesto: «¡Pues lee el periódico!». -¿Es un tipo sensible? -Muchísimo, aunque no lo aparente. Y muy sentimental. Sé que proyecto una imagen muy seria, pero soy todo lo contrario (se ríe). -¿Qué es más agradecido, narrar un partido o una tragedia? -Mejor el fútbol, no me gustan los sucesos. -Mójese ¿Celta o Dépor? -Rácing de Ferrol. -¿Que le gusta hacer fuera de plano? -Sobre todo, hablar, puedo estar hablando contigo toda la tarde. -¿Alguna pifia célebre? -Aquella vez que dije que un marinero sería «reapatriado» e intenté rectificar: «¡Perdón, quería decir «reapatriado!». Desde entonces, no rectifico nada que no sea grave.