Alemania amanece sin canciller

Úrsula Moreno CORRESPONSAL | BERLÍN

GALICIA

Merkel y Schröder reivindican el derecho a formar Gobierno, tras el escaso triunfo de los conservadores

18 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Los alemanes despertaron hoy sumidos en el desconcierto, sin saber quién llevará las riendas de su país durante los próximos cuatro años. El país de la racionalidad vivía ayer una velada electoral surrealista con dos líderes en disputa por la cancillería. Angela Merkel se declaraba ganadora de los comicios, para que una hora después su contrincante en estas elecciones, el socialdemócrata Gerhard Schröder, se arrogara también el triunfo. Un exultante Schröder clamaba en Berlín, «me siento llamado a liderar un gobierno estable durante los próximos cuatro años», cuando los recuentos provisionales daban a los conservadores (CDU/CSU) la victoria, con un 35% de los sufragios, frente al 34% de los socialdemócratas (SPD). Con los brazos en alto y en señal de victoria, el canciller combativo que se ha visto durante los últimos días de campaña, más crecido que nunca, lanzaba una dura advertencia al bloque conservador: «No me cabe en la cabeza como la Unión (los democristianos de Merkel y la Unión Socialcristiana de Edmund Stoiber), pueden considerar que tienen derecho a liderar un gobierno, después de cosechar un resultado tan desastroso». El canciller se olvidó de citar que su partido ha cosechado uno de los peores resultados desde la posguerra. La democristiana había hecho antes acto de presencia, y pese a sus esfuerzos por disimularlo, llevaba la decepción escrita en el rostro. Porque partía como clara favorita en estos comicios, en que, sin embargo, su partido ha obtenido un peor balance que hace tres años. «Admito que no hemos cosechado el resultado que queríamos (para gobernar junto con los liberales del FDP), pero tenemos un claro mandato del pueblo para gobernar», dijo Merkel. La CDU, que se había marcado como objetivo el 45% de los votos, tuvó que contentarse ayer con diez puntos menos. Debacle del socio bávaro Todos se aprestaban a analizar este retroceso, que en buena medida se debe a la debacle experimentada por su socio bávaro de la CSU, con casi un 10% menos que en las elecciones del 2002. Los socialdemócratas, con un Schröder desconocido en su arrogancia, insistían en destacar su espectacular remontada (desde el 26 por ciento que le auguraban las encuestas a finales de junio hasta el 34% obtenido ayer), que bastaban al mandatario socialdemócrata que ha dirigido el país durante siete años, para sentenciar que «no hay otra persona capaz de dirigir el país, que no sea yo». Los dos aspirantes a la Cancillería coincidieron en excluir de la lista de posibles compañeros de coalición al nuevo Partido de la Izquierda. Las elecciones más reñidas en la historia de Alemania amenazan con devenir en una historia interminable.