Los científicos descubren que en el norte de Argentina se registra la mayor incidencia de los rayos solares de todo el planeta, superior incluso a la que se mide fuera de la atmósfera
14 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Los folletos turísticos de muchas regiones del mundo anuncian «Aquí el Sol brilla más» como un incentivo para convocar visitantes. Este reclamo publicitario tiene ya un desmentido científico que desmorona el argumento. Un grupo de investigadores argentinos y austríacos han comprobado que en la región norte de Argentina, en la zona conocida como la Puna, los rayos del sol inciden con más intensidad que en cualquier otra parte del planeta. Allí, en medio de un paisaje desértico y montañoso, los científicos han logrado registrar dos récords mundiales que determinan que la radiación del sol alcanza valores extremos. Tanto que el astro incluso pega más fuerte allí que fuera de la atmósfera. Estos descubrimientos fueron realizados por investigadores del Instituto de Física y de la Universidad Nacional, ambos de la ciudad argentina de Rosario, en colaboración con el Instituto de Energías No Convencionales de la provincia de Salta y la Universidad de Innsbruck, en Austria. El físico Rubén Piacentini, que ha formado parte de la comisión de árbitros de la ONU sobre efectos medioambientales del ozono, explicó: «Detectamos que, en circunstancias particulares, la intensidad solar global que llega a la Puna puede ser un diez por ciento mayor a la que experimenta un astronauta cuando sale de la atmósfera del planeta». En primer lugar, los científicos analizaron la intensidad solar global, algo que incluye las diferentes radiaciones que llegan desde el Sol: la radiación ultravioleta, la visible y la infrarroja. Al comienzo de la investigación, Humberto Bárcena y el austríaco Alexander Cede, que trabaja para la NASA, se fueron de campamento al Cerro Azul, en el norte de la provincia de Jujuy. Allí, registraron los valores máximos que se han alcanzado hasta ahora. «No queremos alarmar con los datos, pero sí creemos que el conocimiento científico puede ser utilizado para proteger mejor a la población», explicó el físico Piacentini. En el Cerro Azul, a 3.900 metros de altura, llegaron a registrar 1.528 vatios por cada metro cuadrado de superficie. Los investigadores se apresuran a aclarar que se trata de un fenómeno natural y no tiene relación con el deterioro de la capa de ozono. Pero hubo condiciones que sí facilitaron este valor extremo: el momento en que se hizo el registro (cerca del 21 de diciembre, cuando la radiación solar incide en vertical), la atmósfera estaba limpia de partículas en suspensión y la altura era de casi 4.000 metros, donde la atmósfera es menos espesa. Los científicos, con apoyo del Servicio Meteorológico Nacional, también se ocuparon de medir la radiación ultravioleta eritémica: el tiempo que tarda esta radiación en provocar el enrojecimiento en la piel. Lo hicieron con un filtro que simula la piel humana y los valores obtenidos oscilaban entre 18 y 20, cuando el nivel considerado como moderado se sitúa entre 4 y 6.