El mundo a los cuatro vientos La fortaleza romana que sobrevivió a casi veinte siglos de asaltos, guerras y conspiraciones está al borde de la ruina por la desidia y el descuido de sus responsables
02 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Uno de los símbolos más famosos de la Ciudad Eterna, Castel Sant'Angelo, ha vuelto a los tiempos más oscuros de su historia cuando sus muros escondían tortura y muerte. Un paseo por las pocas zonas aún abiertas a los visitantes muestra un estado tan degradado que pone en duda que este sea el tercer monumento más visitado de Roma. Las muestras de abandono se multiplican y dan al recinto un aire tétrico y melancólico. Lámparas llenas de telarañas, señalización ausente, gruesas manchas de humedad que invaden techos como el de la Capilla de León X, muros desconchados. En el patio de la Balestra, la ballesta que le da nombre se ha convertido en un triste trozo de madera tan solo útil para hacer un buen fuego con él, mientras el cuadro eléctrico, sin ningún tipo de protección, está a disposición de quien desee apagar o encender las luces de edificio a su antojo. Irónicamente sólo la armería parece un lugar seguro ya que gran parte de las armas antiguas se encuentran en restauración. Superviviente de asaltos «Estamos al borde del colapso, aquí cae todo a trozos», repiten los pocos vigilantes que aún quedan. Los turistas y las autoridades han conseguido lo que ni los bárbaros habían logrado: destruir Castel Sant'Angelo, un edificio que había resistido a numerosos asaltos desde que el emperador Adriano lo construyó como mausoleo en el año 271 D.C. Transformado posteriormente en castillo, en 1277 pasó a ser propiedad del Vaticano que lo unió, a través de un corredor, al palacio pontifical. Entre sus usos en la antigüedad destaca el de prisión y lugar de torturas así como escenario literario ideal de mitos y leyendas de la Ciudad Eterna. Puccini ambientó entre sus muros el triste final de Tosca , el más romano de los melodramas, mientras que recientemente ha sido Dan Brown quien lo ha convertido en protagonista de una de sus más populares novelas: Ángeles y demonios , situando allí las escenas finales. Coronado por la estatua de un ángel en memoria de la antigua leyenda que narra como la peste que en el 590 asoló Roma, terminó gracias a la aparición de un ángel que se posó en el mausoleo, una nueva desgracia parece haber caído sobre él. La denuncia de la situación partió del Corriere della Sera y ha suscitado una áspera polémica entre las autoridades nacionales y municipales. Se culpa sobre todo al Polo Museal Romano, un ente que engloba ocho museos de la ciudad dependiente del ministerio, de la Región Lazio y del ayuntamiento romano y en el que Castel Sant'Angelo ha sido integrado en el 2001. Tras las denuncias, el propio ministro de Bienes Culturales, Rocco Butiglione, ha realizado una inspección del edificio comprobando en primera persona la situación, tras lo cual ha concedido cien mil euros para poder realizar los trabajos más urgentes de reestructuración, empezando por la torre de la que actualmente caen fragmentos que pueden ser peligrosos para los visitantes. También el ayuntamiento se ha comprometido a renovar y limpiar el área externa del monumento. Obras polémicas No es la primera vez que Castel Sant'Angelo se ve envuelto en la polémica. Recientemente, con motivo del Jubileo del año 2000, se proyectó un túnel bajo su estructura que fue duramente criticado por el superintendente arqueológico por los problemas que ocasionaría al edificio. Al final, la idea fue abandonada. Ahora los romanos sólo esperan que su querido Castel Sant'Angelo, uno de los monumentos más representativos de la urbe, vuelva a ser símbolo de la Ciudad Eterna con la dignidad que se merece.