Noticias de tráfico

GALICIA

Un tráfico sin noticias sería la mejor noticia de tráfico, habituados como estamos a una sección de necrológicas, más o menos amplia, que se repite cada día de cada año. Deseamos un tráfico sin estridencias -no nos atrevemos a decir «sosegado»-, con un razonable funcionamiento de sus principios básicos: la seguridad vial y la fluidez de la circulación. Pero ocurre justamente lo contrario, y ahora me refiero a Galicia, tal como puede apreciarse con la observación de unos pocos datos. Desde el día primero de agosto hasta la mitad del día 24 -cuando redactamos este comentario- habían perdido la vida en las carreteras gallegas un total de 26 personas, y siendo así de grave este dato, más desesperanzador todavía es saber que 14 de ellas no utilizaban elementos básicos de seguridad que son de preceptiva utilización, como cinturones, cascos y reflectantes peatonales en el tránsito nocturno. Y todo esto a costa, más allá de la obligatoriedad de las normas de circulación, de las sucesivas campañas sobre la materia, de la vigilancia del tráfico, del rigor de las sanciones que se imponen y del hecho de que los medios en cuestión sirven para la propia salvaguarda cuando los conflictos se producen. ¿Por qué todo esto? No cabe señalar sino que el sentido de obediencia no está en el tráfico tanto como decir que no está en ámbitos concretos de la vida civil. Las normas no alcanzan el grado de cumplimiento necesario, se están teniendo en menos consideración. No se acepta su fuerza de obligar, que es parte de su naturaleza, ni siquiera con la presión añadida de la dureza sancionadora. Dejó escrito Augusto Comte que «el hábito de la obediencia constituye la primera condición del orden humano». En sentido contrario, donde existe desobediencia hay desorden, lo que es apreciable en nuestro tiempo y en nuestro espacio. Por eso hay tantos accidentes y tanta muerte en el tráfico, aunque tengamos buenas carreteras y tengamos los mejores automóviles.