Un frente de fuego de cuatro kilómetros forzó el cierre de la Autopista del Atlántico durante tres horas La red general fue incapaz de absorber las colas kilométricas que atestaban la AP-9.
19 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El fuego estranguló ayer la arteria que comunica las dos principales ciudades de Galicia, A Coruña y Vigo. Y desveló, a un tiempo, las carencias que ofrece la red general de carreteras en el primer eje de crecimiento de la comunidad, el corredor atlántico, a la hora de dar respuesta a una emergencia cuando la AP 9 falla. Un incendio, que comenzó tímidamente en Pontecesures, hacia las cuatro de la tarde, fue ganando cuerpo, alentado por un fuerte viento del norte, hasta cubrir, tres horas después, un frente de cuatro kilómetros a lo largo de la autopista, en torno al punto kilométrico 97, en Valga. El caos desatado por el corte de la vía -fue ordenado a las siete por Tráfico y se mantuvo hasta las diez menos diez de la noche- acabó trasladándose a la carretera general. Primero en Padrón, un cruce de caminos incapaz de absorver la ingente circulación que Audasa desviaba como podía desde la Autopista del Atlántico. Al final, en zonas de circulación tan densa y mal articulada de por sí como O Salnés. El tramo más afectado comprendía casi veinte kilómetros, entre los peajes de Caldas y Padrón; desde ambos se intentó articular una alternativa. El cierre al tráfico, en ambos sentidos, y el abundante humo que atestaba el ambiente conferían a la calzada un aspecto fantasmagórico. De hecho, el motivo que forzó el cierre fue no tanto el fuego como la falta de visibilidad que provocaban las emanaciones. Quejas de los usuarios Prácticamente desde el primer momento, el centro de control de la autopista comenzó a recibir quejas de los usuarios de la vía. La mayoría se referían a la falta de señalización del problema en accesos tan importantes como Santiago. Los automovilistas, sin conocimiento previo del corte, se introducían en la vía para verse atrapados en colas de hasta veinte kilómetros y esperas de más de dos horas. La compañía que gestiona la AP 9 reaccionó mejor por lo que respecta al cobro de los peajes, que eliminó en los puntos más conflictivos, como Padrón, Caldas, Curro y Carracedo. Finalmente, la empresa decidió hacer retroceder desde Padrón a Milladoiro el desvío de la circulación que discurría hacia el sur. Era un intento por descongestionar las vías secundarias y sus propias calzadas, repletas de vehículos prácticamente inmovilizados en este tramo, de 18 kilómetros Todos los efectivos Mientras, en el monte, los equipos de extinción se batían el cobre para atajar un incendio que, por momentos, amenazó al núcleo de Cimadevila, en Valga. Todo estaba preparado para la evacuación, pero los vecinos optaron por echarse a la calle para luchar codo a codo con bomberos, miembros de cuadrillas y de agrupaciones de Protección Civil de media provincia de Pontevedra y la ría de Arousa. El siniestro, al que la Consellería do Medio Rural otorgó al máximo nivel de alerta, fue concentrando, a lo largo de la tarde, a la mayoría de los recursos de los que dispone el departamento autonómico en Pontevedra. Entre ellos, un helicóptero de extinción, dos aviones anfibios y un helicóptero de coordinación. Hacia las nueve y media de la noche, la lengua de fuego que barría los márgenes de la autopista se había reducido a doscientos metros, y los equipos de Audasa, que también se concentraban en la zona, pudieron cruzar por primera vez la línea de humo. «Queda traballo para moita noite», aseguraba un bombero anoche, ante los varios frentes que presentaban las llamas.