«Pasamos un susto moi grande»

Miguel Ascón Belver
Miguel Ascón O BARCO

GALICIA

M. A.

Un grupo de residentes en un geriátrico de A Rúa de Valdeorras volvió ayer al centro del que habían sido desalojados la noche del miércoles por la proximidad de un fuego forestal

07 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

«Pasamos un susto moi grande. Eu saín casi co posto e fun para a casa da familia, que está aquí ó lado». Así relata Manuel García el modo en que vivió el miércoles la evacuación de varios ancianos de la residencia Os Pinos, en A Rúa de Valdeorras. Un gran incendio en los montes de Roblido amenazó entonces el geriátrico y un hotel cercano. Como Manuel García, que padece bronquitis, otros internos con problemas respiratorios fueron a las casas de sus familias y aquellos que no las tenían cerca, 19 en total, fueron trasladados a otras residencias de la Fundación Valdegodos en Vilamartín de Valdeorras. La aventura duró poco y ya ayer por la mañana, con el fuego controlado por los servicios de extinción, todos desayunaban con tranquilidad en Os Pinos. Preocupación Tranquilidad es un decir, porque el teléfono no paraba de sonar. Familiares y vecinos de los ancianos pasaban por allí o llamaban para preguntar por el estado de los internos. Ninguno de ellos había necesitado atención médica gracias a la previsión y coordinación de los responsables de la residencia, la Guardia Civil y los bomberos valdeorreses. Desde Os Pinos habían llamado a algunas de las familias de los ancianos evacuados, pero otros se quedaron en el tintero porque la decisión fue tomada ya de noche, a las 23.00 horas. Entre los internos el incendio era ayer, y será durante unos días, el tema de conversación. Luis, un joven de 93 años, comentaba que su mayor temor era que los dos depósitos de gas de que dispone el geriátrico explotasen. Un camión de bomberos del parque comarcal de A Rúa acudió allí para protegerlos y su miedo se disipó. Al principio -el fuego comenzó a las 17.00 horas- no había peligro para los internos, 101 personas, pero un cambio en la dirección del viento desvió hacia la residencia toda la densa humareda provocada por los pinos ardiendo. Ante la posibilidad de que alguno de los ancianos con problemas respiratorios sufriera una intoxicación, la primera medida que tomaron fue cerrar puertas y ventanas, pero el humo persistía. Viendo que la dirección del viento no cambiaba, decidieron evacuar a los ancianos con mayor peligro. El incendio quedó controlado a primera hora de la mañana de ayer, después de arrasar en torno a las cuarenta hectáreas de arbolado. Por la tarde todavía trabajaba un helicóptero remojando la zona para evitar que el fuego se reprodujese. Manuel Candal, presidente de la Fundación Valdegodos -que gestiona el geriátrico-, se congratulaba ayer de que todo hubiese salido bien, al igual que Jesusa González, al cargo de Os Pinos durante el incendio. Ella alabó el «excelente comportamiento» de los empleados del geriátrico.