Sanxenxo o el veraneo de caché

Mercedes Escauriaza

GALICIA

RAMÓN LEIRO

La localidad emblemática de las Rías Baixas se ha convertido en uno de los puntos más caros de la costa española a la hora de alquilar un pisito a pie de la playa de Silgar

05 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace unos años existía una pequeña localidad gallega en la que apenas había una heladería y un pub, que se conocía entre los cursis como la Marbella gallega -apelativo que, por cierto, pone de los nervios a su popular alcalde, Telmo Martín-. Hoy, sin embargo, la matriz de Puerto Banús, que cotiza más a la baja que en sus dorados 80, podría tomar nota y bautizarse como la Sanxenxo andaluza. Ahora, Sanxenxo está de moda. Prueba de ello son los 4.550 euros que se han pagado este temporada por un piso de unos 150 metros cuadrados en primera línea de mar por todo el mes de agosto. Y no piensen que es nuevo, no. La propiedad, eso sí, fantásticamente conservada, tiene ya unos añitos. Pero, además de dos plazas de garaje -dato esencial para veranear allí como un rey-, dispone de cuatro dormitorios, dos baños, cocina, amplio salón y un par de fantásticas terrazas con unas vistas inmejorables sobre la playa de Silgar, que se ha revelado como una de las joyas de la corona de las costas españolas. En esta especie de Ibex del alquiler estival, realizado por TecniTasa, sólo la villa asturiana de Ribadesella supera en poco más de cien euros al pico más alto de Sanxenxo. Aquí, los alquileres oscilan tanto que de los 3.000 euros de media de primera línea, se baja el recibo a 800 si uno renuncia a ver el mar. Una de las claves que apuntan las inmobiliarias sobre el alto caché alcanzado es la exclusividad. Porque a pie de Silgar sólo veranean propietarios que han llegado a pagar hasta 6.000 euros por metro cuadrado (en Vigo o en Santiago, lo máximo son 4.000). Apenas se alquilan buenos pisos en primera línea de mar. «Dar con uno en el que puedan veranear abuelos, padres e hijos, no es sencillo». Pero detrás de esta alta cotización hay otros factores menos caprichosos y que demuestran el tesón gallego por hacerse con una cuota del jugoso turismo de calidad, en su mayoría procedente de Madrid y de Portugal. Lo dice su alcalde. Telmo Martín está orgulloso de que Sanxenxo se escriba en grandes titulares, porque se crean expectativas. «En los últimos años estamos yendo por buen camino, porque nos estamos convirtiendo en un municipio importante a nivel nacional para aquellas personas que andamos buscando, las que vienen aquí todo el año, que es lo que nos interesa». Martín, que algo sabe del mercado inmobiliario por su faceta de constructor-promotor, apunta que «lo que no queremos es masificar en temporada alta como ocurrió en la Costa del Sol o en las Islas Canarias, que ahora están teniendo grandes problemas». Dice que 4.000 euros al mes no es un gran esfuerzo. Y se explica: «Es que no creo que una sola familia alquile un piso por ese dinero, aunque sea rica, y se esté todo el mes aquí. Lo que sí es verdad es que alquila uno y luego vienen varios en el mes de agosto. Así sale barato, estás cómodo y en una buena zona». Visto así, mil euros por una semana, cuatro habitaciones... Juzguen ustedes. Para que sean objetivos, hay más datos. Instalándose en Silgar está a un paso de las tiendas más fashion de la zona, que conviven con establecimientos donde aún es posible comprarse unas chanclas de goma. Los chiringuitos de pescaítos han crecido por doquier en el entorno del espectacular puerto deportivo, en el que se resguardan los mejores yates que recalan en aguas gallegas. Último apunte. Zoo, la madre de todas las discotecas, está a tiro de piedra y se evita que los hijos cojan el coche para ir de marcha. Otros expertos, por el contrario, creen que noticias de este tipo no benefician. Y apuntan a que la culpa de todo la tiene la Volvo Ocean Race. «Algunos propietarios se han vuelto locos pidiendo y esto va a ser una volvorada», dicen.