La desaparición de un ejemplar de pitón reticular de un circo instalado en Ourense moviliza a las fuerzas de seguridad, alertadas de que el animal puede llegar a comerse a un niño
20 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Pesa cerca de 50 kilos, mide cuatro metros y es carnívora. Es el carné de identidad de la serpiente pitón reticular que desde ayer ha puesto en alerta a los agentes de seguridad y a los propios ciudadanos de la tranquila capital de As Burgas. A media mañana los responsables del Gran Circo Italiano, instalado en la ciudad con motivo de las fiestas del Corpus, emprendían la marcha hacia su próximo destino: Ferrol. Sólo segundos antes de salir, el conductor del camión se percató de que la puerta lateral del remolque estaba abierta. Al comprobar este hecho, se dio cuenta de que del interior faltaba una de las serpientes que se utilizan en el espectáculo y que había sido vista por última vez la noche anterior. Posible negligencia o robo. Inmediatamente se barajaron las dos opciones, sobre todo tras denunciar los responsables del circo que, junto con la serpiente, había desaparecido una urna en la que habitualmente se transporta al animal para evitar que se pelee con una hermana gemela con la que parece no mantener muy buenas relaciones. Para los responsables del circo no había duda de que aquello era un robo. Sin embargo, en fuentes policiales pesó más desde el primer momento la teoría de que la serpiente se hubiera escapado que la de la sustracción, y por ese motivo se puso en marcha un dispositivo de búsqueda que sacó a la calle a agentes de la policía nacional y la Guardia Civil. De forma inmediata también se alertó a la población ourensana de que el animal podría resultar peligroso. Aunque desde el Seprona aclaran que suele comer una vez por semana y que, al parecer, había comido un pollo la noche anterior a su desaparición, en el caso de encontrarse hambrienta la serpiente podría llegar a engullir a un niño de corta edad con vida. Durante toda la tarde los agentes rastrearon los alrededores del lugar de la desaparición y las orillas del río Barbaña, sospechando que la pitón pudiera haberse protegido del calor en alguna zona húmeda y a la sombra. Todo resultó infructuoso. Mientras tanto, el denunciante volvía a pasar por el cuartel de la Guardia Civil para aclarar algunas lagunas sobre la pérdida de la serpiente. De ser una negligencia, el circo tendría que afrontar sus consecuencias.