El conselleiro de Política Agroalimentaria e Desenvolvemento Rural, José Antonio Santiso Miramontes, aludió ayer, en la entrega de premios de la Cata de Viños Galegos celebrada en la isla de A Toxa, a la polémica que convulsionó al sector vinícola gallego el pasado mes de marzo. Se trata del malestar generado en Rías Baixas después de que O Ribeiro sacase al mercado un vino albariño. El responsable de la Xunta dio por zanjada esta polémica anunciando la creación de nuevos reglamentos para cada consello regulador que evite estas «posibles inxerencias e malestares», según dijo el conselleiro. Precisamente, cuando algunos bodegueros de Rías Baixas mostraron su enfado por la aparición de un vino albariño de O Ribeiro -comercializado por la Cooperativa Vitivinícola de O Ribeiro, la empresa vinícola más importante de Galicia-, la defensa de los bodegueros ourensanos partía del reglamento que rige en su consello regulador y que ahora la Xunta pretende cambiar. Unas normas antiguas Desde O Ribeiro, se advertía de que no existía ningún impedimento legal para comercializar un albariño ya que en el reglamento actual no se prohíbe realizar caldos monovarietales con esa variedad de uva. Y se defendía que en estas normas (de una antigüedad significativa) se ampara la variedad de albariño desde los años 50, mucho antes de que existiese la denominación de orixe Rías Baixas. Eso mismo fue lo que dijo la Xunta en aquel momento que, aunque no quiso mediar en el conflicto generado entre las dos denominaciones más importantes de la comunidad, advirtió de que el vino Costeira, elaborado por la cooperativa ourensana, se adaptaba perfectamente a la legalidad. Pasado el punto de ebullición de la polémica, el conselleiro volvió a referirse ayer a este asunto. Lo hizo explicando de antemano que el presidente del consello regulador de O Ribeiro le había comentado que las bodegas de esta denominación no volverían a probar suerte con el albariño. Santiso Miramontes también dijo que el vino que había generado el malestar en Rías Baixas, que se enmarcaba en un estuche llamado Colección Costeira, «xa se acabou, durou moi pouco porque só era una delicatessen sen máis transcendencia». Concretamente, la Cooperativa Vitivinícola de O Ribeiro había lanzado al mercado 60.000 botellas de este vino. Tras estas advertencias, el conselleiro anunció el desarrollo de esos nuevos reglamentos al compás de una nueva ley de calidad que evite este tipo de conflictos. De hecho, aseguró que ya había mantenido contactos con los cinco consellos reguladores gallegos para redactar unas normas consensuadas con el sector. Comercialización conjunta La polémica surgida en torno al albariño de O Ribeiro no fue el único tema de calado para el sector que ayer tocó José Antonio Santiso Miramontes. El conselleiro explicó que la Xunta tiene interés en la creación de un órgano sectorial de la comunidad autónoma que permita la comercialización conjunta del vino gallego. «Esta sería unha boa oportunidade para que, ademáis do que xa venden as distintas bodegas, poder comercializar o viño galego dunha maneira conxunta», dijo. Luego, y como cierre a su intervención, aseguró que «o sector camiña por moi boas liñas, sumando o que pide o mercado coa calidade».